Viaje por Euskadi

La idea es aprovechar estas fechas, un poco tontorronas, que hay entre los compromisos familiares de Noche Buena y Noche Vieja para realizar un viaje que teníamos pensado hacía tiempo y, que por unas razones u otras hemos tenido que suspender o aplazar hasta ahora. Viendo las previsiones de tiempo para la zona, que eran verdaderamente favorables, nos dijimos que era el momento de hacerlo, resultando haber sido todo un acierto y demostrándose una vez más que cualquier época es buena para hacerse una escapada en autocaravana. De hecho, la próxima será a la nieve, los esquís y las raquetas están pidiéndolo a gritos, pero eso será otra historia.

LUNES 26 DE DICIEMBRE

Arrancamos con la A.C. a las 12 h. una vez cargada con todos los pertrechos, hemos decidido que vamos hacer el viaje sin prisas ni agobios, por lo tanto, comenzamos ruta sin pretensiones predeterminadas, comeremos cuando queramos en el sitio que nos parezca más apropiado.

Ponemos rumbo hacia la sierra de Urbasa, hacemos descanso para comer en un área de los montes de Oca, pasados unos kilómetros de Ibeas de Juarros (Atapuerca). El área es pequeña y muy cuca, lastima de que esta en unas condiciones de desatención evidentes, pero el entorno es precioso lo que aprovechamos para dar un pequeño paseo a nuestro compañero de viaje UDO, un teckel de reducido tamaño pero gran personalidad. Esta vez nos acompaña el adolescente de dieciocho años también, por lo tanto, componemos la tripulación tres adultos y la escolta canina.

Una vez repuesto fuerzas y estiradas las piernas, con el cafetito pertinente, continuamos viaje hasta llegar a Santo Domingo de la Calzada, aprovechamos para conocerlo y hacer algunas compras de provisiones, una visita breve unas cuantas fotos y vuelta a la ruta, la idea es llegar a Baquedano, población navarra situada en las estribaciones de la sierra de Urbasa y Andía, a los pies del puerto de Urbasa y el espectacular “Balcón de Pilatos”.

Llegamos al destino una vez anochecido, la carretera es un poco estrecha y sinuosa, por lo que es recomendable hacer esta parte del viaje de día, aparte de la gran belleza de estos parajes que obviamente nos perdemos. El objetivo es pernoctar en el parquin, que a su vez es punto de partida de la ruta del “Nacedero del Urederra”, ruta que nos proponemos hacer al día siguiente puesto que no conocemos más que por fotos y es espectacular.

Encontramos el aparcamiento totalmente vacío y con la barreara levantada, lo que nos hace pensar en que siendo época de poca afluencia está permitido el libre acceso. Nos damos un paseo por el pueblo y lo encontramos completamente v desolado, no hay que olvidar que es día posterior a la cena de nochebuena y por lo tanto el personal esta de descanso. No encontramos más que a un vecino reubicando unos sacos de nueces al que le preguntamos y nos confirma que no hay ningún problema en pasar la noche en el aparcamiento, que estos días ni siquiera abre la oficina que cobra la entrada de acceso a la ruta, en época normal de asistencia, el precio ronda los 3,5 € dándote derecho a estacionamiento y visita a la zona.

Finalmente nos recogemos en la auto para cenar y planificar el día siguiente, recolocamos la A.C. para estar más resguardados de vientos y luces, con lo que conseguimos unas vistas idílicas del valle, con los pueblecitos iluminados en una noche totalmente despejada y no excesivamente fría, lo que invita a dar un pequeño paseo después de cenar a nuestro perro y disfrutar de la calma de la estampa.

 

MARTES 27 DE DICIEMBRE

Amanece un día soleado y las vistas, si por la noche eran bonitas, por el día con el verdor del valle y la luz del amanecer consiguieron que casi nos olvidáramos de nuestro principal objetivo, que no era otro que la visita al nacedero.

Cuando nos damos cuenta aquello comienza a llenarse de gente dispuesta, como nosotros a realizar la ruta ya desde muy pronto, muchas familias con niños pequeños y no tanto, la verdad es que es apta para todo tipo de edades, aunque hay que decir que tampoco es un paseo corto, ida y vuelta hasta el mismo nacedero son alrededor de ocho kilómetros, y a medida que nos acercamos a la pared del nacedero hay tramos complicadillos de barro y escarpaduras, aun así hay gente en deportivas e incluso con tacones, claro luego las lamentaciones.

Esto es un paraíso para la fotografía, el rio discurre entre hayedos, hoy con casi todas las hojas caídas, aun así, los hayedos tienen su encanto hasta en invierno. El agua tiene un increíble color turquesa y una trasparencia que nos hace olvidar que nos encontramos en la montaña vasca, recordándonos parajes exóticos de otras latitudes, el recorrido sinuoso entre rocas y rincones de gran belleza transcurre remontando el cauce del rio hasta llegar a un salto de agua que corresponde a su nacimiento, en verdad el nombre del rio hace justicia a lo que nos encontramos, UREDERRA aguas bonitas en euskera. Totalmente recomendable en cualquier época del año, pero en verano con el follaje en pleno esplendor de los hayedos y el frescor del rio…y en primavera…y en otoño…Bueno que volveremos seguro.

Terminada la visita a medio día, volvemos a la A.C. nos preparamos una suculenta comida y sin pérdida de tiempo para aprovechar la luz del día volvemos a la carretera, desobedecemos a nuestro navegador que nos manda a Donostia buscando autopista, nos encaminamos al puerto de Urbasa por la NA-718 con la intención de asomarnos al Balcón de Pilatos, una vez coronado el puerto y llegados a la zona acondicionada como aparcamiento aparcamos la auto y nos apresuramos a asomarnos al mencionado balcón para disfrutar de la puesta de sol con las vistas que nos brinda la altura. Retomamos ruta para disfrutar de los paisajes de la sierra de Urbasa con lo que va quedando de luz, unos bosques frondosos con infinidad de rutas señalizadas, vamos un paraíso para los amantes del senderismo y del monte. Hay que volver con más tranquilidad, hoy no deja de ser más que una toma de contacto, ninguno conocíamos estos parajes y de verdad que enamoran.

Al bajar por la vertiente opuesta dirección a Alsasua, nos quedamos boquiabiertos con la visión que teníamos delante, la niebla inundaba la parte baja del valle y aquello parecía una lengua de glaciar, unos cuantos privilegiados que nos encontramos este panorama, nos paramos para hacer fotos a lo largo del descenso, por otra parte bastante pronunciado, el viaje estaba colmando todas nuestras expectativas, de momento no podíamos pedir más.

Por fin llegada a San Sebastián y a buscar el área de autocaravanas, una vez ubicados, encontramos la última plaza libre, al lado de una A.C. alemana una obscenidad de grande, buscamos el parquímetro para sacar el correspondiente tiket, paseo al can y charla con el vecindario para cambiar impresiones puesto que era la primera vez que pernoctamos en Donostia en la auto, cena con planificación de la siguiente jornada y a dormir.

 

MIERCOLES 28 DE DICIEMBRE

Amanecemos un dia más con un excelente tiempo, bien descansados con ganas de visitar esta estupenda ciudad que Samuel no conoce, e intentaremos hacer un recorrido lo más representativo posible en unas pocas horas que es el tiempo que queremos dedicarle como toma de contacto una vez más.

Decidimos acercarnos hasta la playa de la concha dando un paseo, a pesar de estar el área perfectamente comunicada por transporte público, la temperatura y el entorno invitan al paseo, y en poco más de quince minutos nos encontrábamos delante del mar, con el paseo marítimo abarrotado de paseantes. Comenzamos la visita por el peine delos vientos, fotos de rigor para inmortalizar el momento y camino del funicular para subir al monte Igueldo, desde donde pudimos apreciar en toda su extensión la belleza de esta ciudad. El retorno lo hacemos andando, veinte minutos por la carretera de la costa con bonitas vistas, merece la pena solo por recorrer el barrio con casas de todas condiciones y distribuciones dispares. En veinte minutos otra vez al nivel del mar, esta vez recorrimos la playa en dirección opuesta hacia el casco antiguo, tapeo y unas cañitas típicas que nunca defrauda y convenimos que ya habíamos andado suficiente, por lo tanto, autobús municipal línea 33 y dirección hacia nuestra casita con ruedas, donde nos esperaba UDO impaciente por salir un poquito a “hacer amigos”.

Una vez resuelto los asuntos de mantenimiento (cambio de aguas grises y negras, repostaje de agua limpia, es importante hacerlo, antes de apurar depósitos para evitar luego estar obligado en circunstancias más desfavorables) emprendemos viaje de nuevo. Es cierto que solo hemos estado unas horas en la ciudad, pero queremos optimizar el tiempo al máximo, sin hacerlo estresante, pero estirar al máximo las posibilidades, en esta ocasión solo disponemos de cinco días, de lunes a viernes, ENTRE CENAS, de noche buena y noche vieja, así que al lio

Estacionamos en el puerto de Guetaria, donde comimos con la imagen de los barcos de pesca de fondo, acto seguido un paseo y unas compras por el casco antiguo y atardeciendo vuelta a la carretera, esta vez el destino para pernoctar era Zumaia, a escasos doce kilómetros por una carretera de costa, que con el atardecer nos hizo disfrutar de nuevo de la ruta elegida.

Encontramos con facilidad lo que era, o mejor dicho fue el área de autocaravanas. Estaban estacionadas otras tres autos más, una de ellas suiza. Nos dispusimos a recorrer con nuestro compañero de viaje canino, la parte de la ría, perfectamente ajardinada en dirección al puerto y barrio pesquero de la localidad. Resulto ser la zona de esparcimiento canino de la población, con lo cual UDO disfruto de lo lindo y a nosotros nos ralentizo un poco la marcha, pero no teníamos prisa, nadie nos esperaba ni teníamos compromiso alguno, así que de paseo por la parte vieja y limítrofe con el puerto durante tres horas aproximadamente. Nos dio para visitar la iglesia gótica de San Pedro, donde estaban oficiando en euskera, que junto con la sonoridad del templo nos impresiono de manera especial. Callejeamos con una temperatura increíble para las fechas que estábamos, y por supuesto degustamos en las terrazas los pinchos deliciosos del lugar. Nos llamó la atención la gran cantidad de gente por la calle, de compras o de cañas. Visitamos una exposición de pintura en una galería a pie de calle, con una afluencia de personal extraordinaria, en fin, una tarde gloriosa.

Como se hacía tarde, después de tres horitas de deambule, retornamos a la A.C. donde nos preparamos un poco de cena y charla, para planificar el dia siguiente.

 

JUEVES 29 DICIEMBRE

Hay que señalar que lo que fue el antiguo enclave de pernocta resulto un poco ruidoso por la cercanía de la estación de ferrocarril, con lo cual poco recomendable, esperamos que la nueva ubicación que tienen prevista en el puerto, este mejor planificada. Este encantador pueblo merece un área acorde con las posibilidades del entorno.

Nos levantamos y lo primero visita a la oficina de turismo, en la misma ría, y acto seguido a tomar unos cafetitos.

Después visita a la ermita de San Telmo, famosa por aparecer en una famosa película de reciente factura y de la que me reservo la opinión, la cual nos dejó como indiferentes, nada de especial, y acto seguido a espaldas de esta, la ermita, el plato fuete en mi modesta opinión, que con marea baja es un espectáculo de gran belleza, los acantilados, FLYSCH, las fotos lo dicen todo, imprescindible, hay que verlo.

Como habíamos madrugado relativamente, teníamos mucha mañana por delante, por lo que la dedicamos a recorrer la zona de costa comprendida por DEBA MUTRIKU ONDARROA Y LEKEITIO, disfrutando de unos paisajes de postal, con luz y temperatura más de primavera que de las fechas que nos encontrábamos.

Cuando llegamos a Lekeitio era medio dia, así que buscamos enclave para estacionar, y una vez más la suerte nos acompañó, encontramos en la zona de la playa el parquin abierto, normalmente en época estival limitado de altura para evitar entrada de autocaravanas y camper para acampar, por lo tanto, salón comedor en primera línea de playa, Samuel decidió que mientras se preparaba la comida se daba un remojón, aunque fuera de rodillas para abajo, no así algunos naturales que se pegaron su bañito con total normalidad, ¡¡¡ que es diciembre, que sea!!! Todo un lujo.

Después de comer breve visita, para lo que cambiamos la auto al área de autocaravanas, a diferencia de la de Zumaia, muy bien preparada, aunque con un poco de inclinación y bien comunicada con la localidad. Acto seguido a la carretera, queríamos volver a disfrutar de la carretera de costa y monte con luz de nuevo. Aquí volveremos con más tranquilidad, hay mucho que ver por la zona.

Disfrutando del viaje parando a hacer fotos y contemplando el entorno llegamos a Bermeo, donde teníamos previsto dormir a la vez que visitar con un poco más de detenimiento. Localizamos el área de aparcamiento en la zona alta de la localidad, teniendo una vez más la suerte de encontrar la última plaza libre, así que estacionamiento y a visitar oficina de turismo para recabar información. Aun de noche Bermeo tiene embrujo, con las casas del puerto pintadas de vivos colores, calles estrechas, una gozada. Una vez más mucha gente por la calle, la temperatura acompañaba y animación navideña.

Cuando llego la hora de recogerse había excesivo bullicio, petardos etc., así que no lo pensamos dos veces y pusimos proa a cabo Machichaco con la intención de dormir allí. Como está a poco más de seis kilómetros, llegaríamos en un momento, sale la carretera desde el mismo aparcamiento y pensamos que era la mejor opción para descansar a fondo. Según llegamos al desvío para entrar nos encontramos con la ertzaintza, que se disponía a recorrer la zona, así que para evitarnos sorpresa les consultamos si había problema en dormir al amparo del faro, a lo que nos contestaron que no tenían objeción, con lo cual todo perfecto. Cuando llegamos al aparcamiento coincidimos con dos campers francesas, que tenían la misma intención que nosotros, buscamos buena ubicación, a cenar y a dormir.

 

VIERNES 30 DE DICIEMBRE

Ni que decir tiene que la noche fue perfecta, con el arrullo del mar dormimos como niños y sin haberlo hablado la noche anterior a las siete estábamos todos ansiosos por ver amanecer

Bueno pues error, la orientación de la línea de costa es aproximadamente nor/noroeste, en fin, que desde el cabo lo que es excelente es la puesta de sol. De cualquier manera, las primeras luces del alba fueron mágicas, aunque el sol se levantaría desde tierra a dentro y físicamente no le ves hasta avanzada la mañana, las brumas del amanecer y el rumor del mar nos colmaron con creces el haber madrugado un poco. Las vistas de la ermita de Gaztelugatxe desde el mismo cabo, junto el conjunto de caletas que podíamos divisar era verdaderamente hermoso de contemplar.

Una vez hechas las fotos y disfrutado el amanecer, nos preparamos un buen desayuno y a realizar la esperada visita de la ermita.

El recorrido te exige un mínimo de tiempo y preparación, puesto que, entre la bajada del aparcamiento hasta la ermita propiamente dicha, la visita y el retorno empleas sin darte cuenta cerca de las tres horas, y los desniveles son majos así que se pretende hacerlo rápido, hay que aligerar el paso y esto te puede dejar sin resuello.

Tuvimos la suerte de realizar la visita, el único dia del año que se ilumina todo el recorrido de escaleras, con lo cual conseguiríamos un añadido adicional al valor del lugar, esto se puede disfrutar a partir de las cinco de la tarde, la tentación era grande, pero valorando el tiempo que teníamos que esperar hasta que llegara la hora, y viendo que a las doce estábamos de vuelta en la A.C. pensamos que mejor aprovechar el tiempo que nos quedaba en realizar alguna parada de camino de vuelta, de esta manera hacíamos el viaje más escalonado y ampliábamos el abanico de actividades. De esta forma fue como nos dirigimos hacia Guernica, donde comeríamos y aprovecharíamos para visitar La Casa de Juntas, y el renombrado ARBOL DE GUERNICA. La verdad la visita no nos decepciono en absoluto, es recomendable la visita al interior del edificio, puesto que tanto la ante sala de la vidriera como la sala de Juntas es digno de mención, aparte de explicaciones y citas que ayudan a conocer a este gran pueblo, costumbres e idiosincrasia. Finalmente, recorrido de jardines y fotos en el árbol Viejo, símbolo de las libertades vascas, donde se realizaban las juntas del señorío de Vizcaya, que se estima que nació en 1742 y vivió hasta 1892, fue plantado para sustituir al árbol padre, en 1839, la regente María Cristina juro los Fueros en representación de la reina Isabel ll; esta fue la última vez en que este rito tuvo lugar.

El árbol Padre que se estima su nacimiento en 1334 y murió en1881, es el que figura en el templete instalado para su conservación en los jardines en 1926.

Terminada la visita de Guernica, que la verdad, teníamos ganas de realizar tiempo atrás, comenzamos el retorno a casa. Nos esperaban cuatro horas de viaje aproximadamente, de vuelta a las nieblas del invierno mesetario, y a las gélidas temperaturas, nosotros habíamos disfrutado de unos fantásticos días, con temperaturas de 17 y 18 grados con unas mínimas de 8 grados, como la noche en el cabo Matxixaco, y nos dirigíamos hacia casa, donde nos contaban que el termómetro había bajado a 11 bajo cero, nos reconfortaba la expectativa de la cena familiar que nos esperaba, la Noche Vieja.

En definitiva, un viaje estupendo para realizarlo entre cenas, una manera de aprovechar estos días que están en medio de compromisos familiares y de amigos, donde sacamos partido a estas pequeñas vacaciones que supone las navidades. Al año que viene repetiremos sin duda.

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