Hasta Cabo de San Vicente recorriendo el Sur

Desde hace más de dos años venimos con la idea de realizar una escapada en auto caravana y vivir la experiencia, pero por unos motivos u otros, nunca hemos encontrado el momento. Al finalizar las vacaciones de verano decidimos reservarnos en octubre la primera semana para hacer la prueba y, tras varias comparativas, nos decidimos por E-Vans, pues ofrecen más servicios y facilidades que el resto de la competencia con un precio muy ajustado.

Así que tras hacer la reserva, vamos descontando las semanas y realizando los preparativos de nuestra aventura, digo bien aventura, pues con respecto a la planificación del viaje, decidimos dejarlo para ir viendo poco a poco cómo se desarrolla y dónde vamos parando, de esta manera, evitar estar encorsetados en una ruta estricta, queremos vivir el ir tranquilos, parando donde nos apetezca y continuando cuando queramos.

Saliendo desde Granada

En ese sentido, nos decidimos por el Algarve de Portugal, desde nuestra ciudad, Granada, no está demasiado lejos, tiene el aliciente de clima benévolo y parecido al nuestro y además, como nos asegura Rafael, el responsable de E-Vans para Córdoba y Granada, muy recomendable como primera experiencia por la gran afluencia de auto caravanas que existe en la zona y que lo hacen todo mucho más fácil, ya que nunca te sientes demasiado sólo y te ayudan en cuanto necesitas cualquier cosa.

El lunes 2 de octubre recojo nuestra auto caravana, totalmente nueva, espaciosa y muy bien equipada en la delegación de E-Vans de Granada, tras las explicaciones y consejos de Rafael, que me dedica todo el tiempo del mundo en que conozca a fondo el vehículo y su funcionamiento, vuelvo a casa para alojar en cada uno de sus compartimentos la ropa, los víveres y los enseres necesarios para toda una semana de aventura, que gracias al equipamiento y accesorios que incluye el alquiler, se limitan a pertenencias personales. Viajamos con nuestros dos pequeños, de 2 años y 6 meses y nuestra perra labradora, que junto a mi mujer y a mi, vamos a vivir una semana inolvidable a lo largo de los más de 1.800 kilómetros que recorremos.

Con todo a bordo, a las 12:30 de la mañana iniciamos nuestro periplo, tomando la A-92 y posteriormente la A-45M, AP-46 y A7 hasta Torremolinos, donde paramos a eso de las 14:00 para comer tranquilamente junto al mar y disfrutando del sol y de la playa que aún con gente, ya está mucho más tranquila que durante los meses de verano. El excelente día nos pide mudar nuestros pantalones largos por cortos y poner a los peques fresquitos, todo sencillo cuando se lleva el armario a bordo y la ropa bien colocada esperándonos.

Nuestra ruta del día continua por la Costa del Sol, deteniéndonos en la Línea de la Concepción y el Peñón de Gibraltar, aunque yo lo conozco, Isa, mi mujer no ha estado, así que nos damos una vuelta y disfrutamos de sus curiosidades, pues junto a España, pareces trasladarte a las calles de Londres, en un suspiro. Merendamos a bordo de nuestro vehículo, nuestros pequeños con la barriga llena están mucho más contentos, continuando nuestra ruta algunos kilómetros más, hasta Tarifa, aquí nos detenemos en en un supermercado para comprar algunas cositas que faltaban y por ser la primera noche y un poco tarde, para evitar problemas pasamos la noche en uno de los múltiples campong de la zona, junto a la playa de Valdevaqueros.

Cruzando Andalucía

El segundo día comienza temprano, siguiendo por tierras de Cádiz, pasando por pueblos tan bonitos como Vejer de la Frontera o El Puerto de Santa María, pero no será hasta Sanlúcar de Barrameda donde detendremos nuestra marcha para visitar la preciosa ciudad, llena de bodegas que inundan las calles con su olor a barril de roble, sus bulliciosas calles y empinadas cuestas que ascienden a su Castillo de Santiago. No podemos dejar de recuperarnos del esfuerzo, en la Plaza del Cabildo, en una de sus concurridas tabernas, donde las frías cañas siempre se acompañan por deliciosas tortitas de camarones.

De nuevo a bordo de nuestra flamante auto caravana, ascendemos hasta Sevilla, para enlazar con la A49 y ahora si, por tierras de Huelva, que tocamos en la ida de puntillas, entrar salvando el espectacular puente sobre la desembocadura del río Guadiana por la puerta grande a Portugal y a la región del Algarve, la “andalucía portuguesa”. Nada más acceder, debemos de detenernos para enlazar nuestra tarjeta a la matrícula del vehículo para los peajes automáticos, debemos de guardar el ticket, para en nuestro caso, desvincularlo una vez que abandonemos el país.

Ya en Portugal, nuestra primera parada es en Tavira, junto a la estación de autobuses la amplia zona de aparcamiento nos permite estacionar el vehículo con bastante tranquilidad. Nos encontramos una encantadora ciudad, que vive de cara a la orilla de su ría, próxima a su desembocadura, el atardecer acompaña el agradable paseo por sus estrechas calles, el puente romano es el dueño del paisaje en la parte baja, ascendiendo hasta la zona alta, donde es su fortaleza la que reina sobre el horizonte.

Tras la visita, deshacemos unos kilómetros nuestros pasos hasta la cercana urbanización de Manta Rota, allí, junto a la playa, un excelente área de servicio y parking de auto caravanas, muy concurrido, será nuestro hotel de esta noche, preparamos la cena, que junto a nuestro vehículo en una noche preciosa, con temperatura perfecta, bajo la luz de la luna y acompañados del sonido de las olas disfrutamos mientras nuestros pequeños se van quedando dormidos, pues el cansancio del día puede con ellos, nosotros no tardaremos mucho en acompañarles.

El miércoles, amanecemos en la preciosa urbanización de Manta Rota, decidimos desayunar en una de las múltiples cafeterías que jalonan la calle peatonal de blancas y pequeñas casas de pescadores unas, muy turísticas otras. Estamos muy bien estacionados junto a la playa, así que con un radiante y caluroso día de octubre, quién resistirse a tomar un baño en el Atlántico antes de continuar. La playa es inmensa y está poco concurrida, así que hasta nuestra perra nos acompaña, las suaves olas del mar azul mojan una fina y dorada arena, es un sitio realmente paradisíaco.

Recorriendo el Algarve

Después del baño, nos ponemos en marcha, dando otro salto al mapa, conduciendo hasta Faro, podemos decir que es la capital del Algarve, una ciudad grande y residencial, donde el trasiego de su aeropuerto llena de aviones el horizonte. Junto a la muralla se localiza un gran aparcamiento que tiene una zona reservada para auto caravanas, tras estacionar, es obligatorio entrar por las puertas del fuerte, donde la piedra marrón contrasta con las grandes casas señoriales encaladas, su pequeña catedral y sus estrechas calles. Este casco histórico es pequeño, pronto lo atravesamos y nos encontramos con un gran Puerto Deportivo, junto a él, disfrutamos en uno de sus restaurantes de una excelente comida, tras la cual, seguimos nuestro paseo por la preciosa ciudad.

Seguimos nuestra ruta, otro salto hasta Lagos, otro de los bellos pueblos del Algarve. Estacionamos pasado el Fuerte de la Punta de Bandera, en una zona de aparcamiento sobre la preciosa playa de la Batata, arena dorada rodeada de paredes verticales. Ya paseando, al mencionado fuerte, le acompaña la muralla que rodea parte de la ciudad, donde destaca la Puerta de San Gonzalo que da paso a las estrechas y bulliciosas calles de Lagos, llenas de restaurantes, locales de copas y lugares de ocio. Nos dejamos llevar por el ambiente, cenando en uno de sus restaurantes con una temperatura muy agradable. A la vuelta visitamos la plaza donde se ubica el Castillo de los Gobernadores. En Lagos, junto al recinto deportivo, se ubica un área de Servicio de Autocaravanas, donde pernoctamos. Además, al día siguiente, vaciamos nuestros depósitos de aguas y rellenamos la reserva antes de proseguir.

El jueves ya parece que lleváramos un mes de viaje, no sólo hemos hecho nuestro el excelente vehículo que nos lleva, también este modo de vida tan apasionante, lejos de ataduras y cercano a la libertad. Nuestro recorrido nos hace dar un paso atrás hasta el cercano Alvor, visitando la maravillosa Playa de los Tres Hermanos. Pero no queremos invertir mucho tiempo aquí, así que decidimos no tardar en seguir nuestro camino, con la proa puesta hacia Sagres y el Cabo de San Vicente. Así hacemos, dejando la autovía A22 que nos ha acompañado estos días y tomando carreteras más pequeñas para llegar hasta la punta de la Península Ibérica.

En Sagres nos encontramos con un hipermercado que también tiene área de servicio de auto caravanas, así que aprovechamos para hacer el vaciado y rellenado de depósitos, reponer víveres y combustible para estar un par de días sin preocupaciones por aquí. Continuando la calle principal, la misma carretera que traemos, llegamos hasta los estacionamientos de la fortaleza, en el primero ya estacionan bastantes auto caravanas, así que decidimos parar aquí y preparar la comida, montando nuestra terraza a la sombra del vehículo y de los cañizos, sobre el acantilado de varias decenas de metros que se erige frente al mar. Después de comer, es el momento de visitar la fortaleza, realmente nos sorprende, es un lugar que no se debe dejar escapar. La muralla protege la pequeña península en su punto más delgado, desde allí una amplia explanada se abre y el camino la rodea en un agradable paseo, entre restos de antiguas baterías de cañones que defendían este punto estratégico, miradores a los acantilados, antiguos restos de polvorines, cavidades labradas por el efecto de las olas sobre las rocas y modernas obras de arte, un cóctel conmovedor.

De vuelta a nuestra auto caravana, tomamos la carretera que rodea la ensenada sobre los acantilados y nos lleva hasta el Cabo de San Vicente, coronado por su faro. Punto geográfico de gran poder, pues nos encontramos en la punta de la Península. El atardecer es realmente espectacular y gran cantidad de personas visitan a esa hora el faro y los acantilados que le rodean, inmortalizando el bello momento, pues a la puesta de sol, le sucede la salida de una espectacular luna llena, parece que nos ha tocado un día perfecto.

Junto al faro, cenamos y dormimos esta noche, quizá el lugar más mágico de toda nuestra ruta. Por la mañana es una gozada abrir la puerta y con los primeros rayos de sol, salir a pasear a nuestra perra por los acantilados junto a nuestros pequeños, con un mar en calma, unas vistas espectaculares y otro luminoso día que nos acompaña.

Regresando…

Inauguramos el viernes regresando a Sagres, Isa lleva la auto caravana y yo lo hago corriendo, dibujando el arco de bahía sobre los acantilados, hasta el castillo. Tras una buena ducha, seguimos por la carretera hasta Vila do Bispo, donde nos desviamos para, por carreteras más estrechas, llegar hasta la Playa de Castelejo, una de las más salvajes y recónditas de la zona, donde los surfistas ávidos de olas, son los principales bañistas. La playa rodeada de acantilados y paredes verticales, es de arena dorada, un limpio océano la baña, agua clara y algo fría que no impide el baño. La única construcción es un pequeño chiringuito que se encuentra al final de la carretera, cerca del aparcamiento donde estacionamos. Aquí pasamos nuestra mañana, antes de regresar a comer a nuestra auto caravana e iniciar parte del viaje de vuelta, es el mejor sitio para llevarnos un gran sabor de boca de nuestro periplo por Portugal.

Por la tarde iniciamos el regreso, primeros las estrechas carreteras hasta Vila do Bispo, después la nacional hasta la A22 y a la altura de Albufeira será la IP1 la que nos aleje del Algarve, en un buen empujón llegamos a Beja, ya de noche, donde paramos en su entrada en un McDonalds que viene como caído del cielo, el camino provee, aquí será nuestra cena, le preparamos el biberón a los más pequeños que no tardan en quedarse dormidos. Aún queremos dar un nuevo salto, así será, pues proseguimos por la N260 que a 60 kilómetros pasa la línea que separa Portugal de España, entrando a nuestro país por Rosal de la Frontera hasta Cortegana donde pasamos la noche, pues durante el sábado celebramos el encuentro de la Asociación TransAndalus en esta localidad de la serranía de Huelva.

Amanece en Cortegana, el cambio de temperatura es notable, hace buen día, pero más fresco que junto a la costa estos días. Desayunamos en el centro del pueblo y visitamos su precioso castillo, bien conservado y mantenido por la Asociación de Amigos. Al medio día nos desplazamos al pequeño y coqueto pueblo de Fuenteheridos, en su plaza disfrutamos de una excelente comida, regresando a Cortegana para la reunión prevista y la cena posterior.

Antes de dormir, decidimos ir al cercano pueblo de Almadén la Real, junto a él, en una explanada donde estaciona autobuses y alguna otra auto caravana y que tiene preciosas vistas sobre la población, dormidmos nuestra última noche. Al día siguiente, descendemos paseando al pueblo, desayunando en uno de sus bares y visitando la preciosa Iglesia Visigoda, convertida posteriormente en Mezquita bajo el Califato de Córdoba y de nuevo en iglesia tras la reconquista. Realmente es un pueblo precioso. Antes de seguir, paramos en Jabugo, por supuesto, no dejamos de visitar uno de sus secaderos de jamón, probando el delicioso producto. Nuestra última visita será Aracena, donde comemos excelentemente antes de visitar la Gruta de las Maravillas, otro sitio que no podemos dejar escapar.

Iniciamos desde Aracena nuestro regreso a casa, la N433 nos lleva hasta la A66, cercanos a Sevilla y desde la capital de Andalucía, por la A92, proseguimos, haciendo una parada en Archidona, donde existe una zona de descarga para auto caravanas, perfecta para dejar nuestros depósitos limpios.

Llegamos a Granada el domingo a las diez de la noche, justo para descargar y dejar el vehículo preparado para entregarlo el lunes.

Ha sido una semana maravillosa, hemos desconectado, descansado y disfrutado enormemente, nuestros pequeños han tenido una semana maravillosa y creo que hemos superado la aventura con bastante buena nota, a las dudas previas, le siguen la certeza de que es una magnífica forma de viajar, que realmente engancha. La sensación de llevar todo lo que puedas necesitar contigo, de que en cualquier momento, puedes parar a desayunar, comer o cenar y por supuesto a dormir, en sitios magníficos, que de otra forma sería realmente imposible, es única. Hemos vivido una semana de buena meteorología, descubriendo sitios maravillosos, playas infinitas, paisajes inmensos y bonitas poblaciones y todo ello, a nuestro aire y a nuestro ritmo, gracias a la auto caravana.

Os dejamos algunas fotografías de aquellos días:

¡Es una gran experiencia, que sin duda, repetiremos y recomendamos!

Ruta facilitada por: Ramón Serrano

 

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