Autocaravana en tiempos de pandemia, una alternativa vacacional más segura

Acceso al Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria) al amanecer

Os dejamos esta crónica perfectamente detallada y documentada de uno de nuestros clientes vip´s, al que agradecemos enormemente su colaboración con este blog.

Es esta su cuarta crónica, las otras tres están detalladas y enlazadas un poco más adelante.

Gracias Ramón Angel Serrano por este gran trabajo.

UN VIAJE SUR-NORTE-SUR

Se acercaba el final de una primavera confinados y se atisbaba, por aquel entonces, la salida de una crisis sanitaria que empezó como un mal sueño, prolongándose semana a semana y que ya duraba casi cien días. En esta situación, ¿cómo premiar a nuestros peques que no habían salido de casa en tres meses e intentar durante el verano tener algo de vacaciones que se pudieran adaptar a una situación futura incierta?, la respuesta estaba clara, vacaciones en autocaravana.

Tras nuestras anteriores experiencias, nuestra primera vez recorriendo el Algarve (https://www.e-vans.es/blog/cabo-san-vicente-recorriendo-sur/), Cabo de Gata, (https://www.e-vans.es/blog/cabo-de-gata-en-modo-slow/) y Cazorla (https://www.e-vans.es/blog/cazorla-en-un-salto-con-e-vans/), decidimos apostar por unas vacaciones sobre ruedas contando de nuevo, por supuesto, con nuestros amigos de E-Vans y nos coordinamos con Rafa, su delegado de Granada, para cuadrar las fechas y dejar la reserva hecha de la que será nuestra aventura más larga hasta el momento en autocaravana.

Preparativos

Unos días antes de la salida, empezamos a preparar la ruta que vamos a realizar, tenemos claro, ya que nuestro hijo mayor lo está deseando, que pasaremos por Dinópolis, en Teruel e intentaremos llegar a Cabárceno en Cantabria. Mientras vemos el recorrido, vamos preparando la ropa, la

Abrazo de Bienvenida a la Casa Furgonta

comida y los pequeños enseres que necesitaremos, nuestra Tablet cargada de dibus, cables de carga, juegos de mesa, juguetes, cámaras de fotos, etc.

Nuestro incansable Rafa, de E-Vans Granada, consigue tener el vehículo listo la noche de antes a la salida, lo que nos permite recogerlo y dejarlo todo preparado para que el sábado a primera hora nos pongamos en marcha, lo que nos ayuda a adelantar bastante los primeros compases de nuestro viaje. Nada más llegar a casa con ella, Ramón, el mayor, sale corriendo a darle un abrazo a la casa-furgoneta, como ellos la llaman, sabe que se lo va a pasar genial y que le espera una gran aventura, ¡hasta nos ayuda a subir el equipo que tenemos preparado a bordo!

 

De nuevo en la carretera

La primera vez que alquilé una autocaravana Rafa me dijo algo así como que al principio iría con miedo, con mucha precaución, con mucho cuidado y respeto, empezaría a hacer kilómetros y pararía a tomar un café, al volver a bordo, iría más relajado y con más seguridad y que después de dormir la primera noche y pasar algún día más, la llevaría como si siempre hubiera conducido un vehículo de este tipo. Esas palabras como veis, no se me han olvidado. En esta ocasión, después de varias veces, me he sentido en la última fase desde el principio, como si la última que fue hace casi un año, hubiera sido la semana pasada. Con esas sensaciones, iniciamos el viaje, tengo claro que quiero usar un recorrido lo más alternativo posible a las vías principales y que el camino que nos separe de los distintos puntos, sea lo más especial posible, con esa idea en la cabeza, vamos a ir planteando cada próximo punto de parada y el camino que nos separa del mismo.

Así, con todos a bordo, echando de menos a nuestra perrita que ya no está con nosotros para disfrutar de estas aventuras, iniciamos la marcha.

Nuestros peques antes de iniciar la marcha, en sus SRI homologados y bien fijados

Día 1: Granada – Huescar – Calares de Río Mundo

El primer destino que tenemos claro es Dinópolis. Este parque dedicado a los dinosaurios se encuentra en Teruel capital, desde Granada, se mire por donde se mire, Teruel se sitúa a más de seis horas de camino. Por lo que decidimos realizar una parada intermedia, que además nos permite usar vías alternativas a las de gran volumen y añadir un punto de paso con un gran valor natural, algo que nos encanta. Esta parada intermedia será los Calares de Río Mundo en la provincia de Albacete, de esta manera en nuestro recorrido Sur-Norte, subiremos por la línea imaginaria intermedia entre el centro de la península y la costa de levante.

Los primeros compases del día nos llevan a tomar la A92 y A92N en dirección a Baza, la autocaravana a 100Km/h por autovía parece que no avanza, pero poca a poco van pasando los kilómetros, dejando la A92N a la altura de Cúllar y tomando carretera nacional hasta Huéscar, allí paramos para comer en el restaurante Cuevas de Alkadima, será un gran acierto, una explanada generosa nos permite estacionar sin complicaciones, algo importante cuando llevas este tipo de vehículos tan grandes, las vistas a las llanuras que se extienden hasta el horizonte de esta parte del norte de la provincia son maravillosas. Dentro del restaurante, nos ubican en el interior de la cueva, que está a una temperatura constante de 26º, algo maravilloso cuando en el exterior vamos rozando los 40º, además la comida es magnífica, por lo que valoramos muy positivamente esta parada.

Explanada de aparcamiento del restaurante con la impresionante llanura de esta parte de la zona norte de Granada

Tras la comida, volvemos a nuestra casa-furgoneta y nos ponemos en marcha, nuestros peques no tardan en quedarse dormidos, lo que nos permite un buen rato de conducción placentera por carreteras poco frecuentadas y en muchos casos, que no hemos pasado anteriormente.

Seguimos hasta la Puebla de Don Fadrique, último pueblo de la provincia de Granada, donde pasamos a la Región de Murcia hacia Caravaca de la Cruz, antes de llegar a Caravaca, nos desviamos en Barranda en dirección a El Sabinar, empezando a tener carreteras más estrechas y aún menos transitadas, damos la vuelta en El Sabinar y tomamos la carretera de Zaén, prácticamente del mismo ancho que la autocaravana, circulamos con mucha precaución, aunque en ausencia de tráfico, un poco preocupados de por dónde nos está echando el GPS en este tramo. Pero poco a poco, vamos rodeando una montaña que nos queda a izquierdas hasta que la coronamos y pasamos a la comunidad autónoma de Castilla La Mancha, desembocando en una nueva carretera más amplia entre Tazona y Socovos.

Más tranquilos, ya que parece que hemos superado esa zona complicada y las carreteras mejoran y tienen algo más de tráfico, seguimos en un entorno natural maravilloso, entre bosque de pinos, montañas, laderas y collados, hasta Elche de la Sierra, un pueblo un poco más amplio. Continuamos el viaje, parando en Fuente Higuera a comprar una hogaza de pan que nos acompañará varios días y llegando a Riópar, corazón del Parque Natural de los Calares de Río Mundo y de la Sima, al que le tengo buenos recuerdos de alguna carrera de bici, nos desviamos hasta el área de aparcamiento del Puerto del Arenal, donde pasaremos la primera noche.

Tiempo para todo en un maravilloso entorno

Aprovechamos la tarde para dar un paseo por los senderos de la zona, entre pinos y helechos, son magníficos. A última hora de la tarde, los Agentes de Medio Ambiente, nos informan de que podemos pasar la noche, pero que no está permitido sacar enseres fuera y que toman las matrículas para no estar más de 24 horas allí estacionados. También les pregunto por la regulación del acceso a los Chorros de río Mundo, que está restringido y se abre a las nueve. Después hay tiempo para dibujar, para jugar, para cenar, por supuesto, en las mesas de picnic que hay en el mismo aparcamiento y por fin, para descansar, bajo un cielo estrellado magnífico.

 

Anochece en el aparcamiento de El Arenal bajo un cielo limpio y estrellado

 

Dia 2: Calares de Río Mundo – Alcalá del Júcar – Teruel

Running por los Calares de Rio Mundo

Tras nuestra segunda noche, arranco el día temprano, no puedo dejar de madrugar y, justo al amanecer, calzarme las zapatillas para disfrutar del entorno que nos rodea, realizando, corriendo desde donde estamos estacionados el tramo de sendero y pista hasta los Chorros de Río Mundo y regresando tras casi 9Km a la AC.

Después de la ducha, preparamos el desayuno para los peques y los mayores y temprano accedemos por el control al área de aparcamiento junto al inicio del sendero final de Río Mundo, es lo bueno de dormir al lado, que no tienes problema de estar de los primeros.

Con Hugo, el más pequeño en la mochila y los otros dos de aventureros, realizamos el recorrido, que ahora está un poco más limitado por el coronavirus, pero merece la pena, ya que, a pesar de ser mitad de agosto, aún lleva mucha agua y la zona es realmente preciosa.

Terminada la ruta, regresamos a nuestro vehículo, mientras que los peques se toman su zumo, merecido premio al esfuerzo, guardo la mochila y preparamos el siguiente empujón al viaje.

Río Mundo

Este año nos acompaña la guía de la Asociación de los Pueblos Más Bonitos de España, una red de municipios repartidos por todo el país, con alto valor paisajístico, histórico y de conservación. Hemos decidido que en este viaje iríamos visitando los que nos pillaran cerca de la ruta, este es el caso de Alcalá del Júcar, así que lo ponemos como punto de parada para comer.

De nuevo en marcha, regresamos por la carretera del puerto hasta Riópar, tomando dirección Reolid. Aquí enlazamos con la A32 hacia el norte, aún inmersos en un bonito paisaje natural, donde destaca el sinuoso paso del Río del Jardín, junto a la vía verde de la Sierra de Alcaraz y que desemboca en una inmensa recta que nos lleva a las inmediaciones de Albacete, donde la carretera se desdobla para transformarse en autovía. A los pocos kilómetros de superar la capital, vuelve a su identidad de carretera nacional, siguiendo en amplias y largas rectas que recorren campos llanos, así llegamos a Casas-Ibáñez, donde nos desviamos por una carretera provincial bastante estrecha y bacheada hasta llegar a la cornisa que da acceso al impresionante cañón que ha labrado el río Júcar, justo encima de Alcalá del Júcar.

La bajada a la base del pueblo, junto al río es un auténtico tobogán de coches, llegamos al medio día, por lo que los aparcamientos principales están completos, pero no tardamos en localizar una zona amplia para aparcar nuestro vehículo, que por su tamaño, no se puede hacer en cualquier sitio.

Por la hora, nos dirigimos directamente junto al río a una zona con varios restaurantes para comer, con los peques no nos podemos despistar mucho.

Vista del puente sobre el río Júcar y del pueblo de Alcalá del Júcar

 

Tras la comida, nos damos un paseo junto al parque del río, pasamos por su magnífico puente de piedra y escalamos las empinadas calles hasta la iglesia, disfrutando de las vistas de este pueblo que escala sobre la blanca pared del acantilado que ha formado el Júcar.

Hemos disfrutado de este maravilloso rincón y volvemos a nuestra autocaravana para emprender la segunda parte del viaje de hoy. Nuestros peques, después de la comida y el paseo, no tardan en quedarse dormidos, mientras nosotros desandamos el camino, ascendiendo por la sinuosa carretera para abandonar el cañón del río y volver a la planicie y la recta estrecha y deteriorada que nos volverá a llevar a la A32/N322. Al poco pasamos el río Cabriel que establece el límite entre Castilla La Mancha y la Comunidad Valenciana. Nuestro camino prosigue hasta Requena y después a Utiel, poblaciones que pasamos por su exterior, dejando más adelante la Comunidad Valenciana, para volver a Castilla la Mancha otro ratito, antes de volver a la Comunidad Valenciana y por fin a Aragón. Está claro que pasamos por zona de límites y fronteras, ya que de vez en cuando aparece un castillo o sus ruinas en alguna cumbre cercana.

La entrada a Teruel junto al río Turia, además de sinuosa es bastante entretenida, la vegetación refresca y acompaña nuestra ruta, ya cercanos al atardecer, este paisaje que nos llevará prácticamente hasta que la carretera desemboca en Teruel, ciudad que rodeamos por el sur, para llegar a Dinópolis, uno de nuestros destinos marcados.

Los chicos se ponen muy contentos al comprobar que ya estamos aquí, corren por la entrada del parque y juegan por allí. Junto al mismo, existe una excelente área de autocaravanas, donde estacionamos para pasar la noche, en la misma, un par de mesas picnic y un McDonalds del área comercial contigua, serán suficientes para que los peques jueguen, estiren las piernas después de este día de viaje, no en vano, hemos recorrido más de 350 kilómetros, aunque con la parada en Alcalá de Júcar y cenen a sus anchas, encantados, ya que al día siguiente van a ver a sus amigos los dinosaurios, cosa que están deseando.

Nuestra AC en el acceso a Dinópolis

Día 3: Dinópolis – Nuévalos

Amanecemos un luminoso lunes estacionados junto a Dinópolis, los peques con muchas ganas, así que desayunamos en nuestra AC, nos vestimos y salimos para, dando un paseo, ser de los primeros en entrar en el parque.

Dinópolis es un parque temático sobre Dinosaurios, no esperes montañas rusas, las atracciones de las que dispone, tienen como objetivo aprender sobre esta época de nuestro pasado, pero de una manera divertida y amena. Realizan teatros, se hacen recorridos en un vagón que simula una máquina del tiempo o en una barcaza, tiene unas magníficas esculturas a tamaño real, también un pequeño parque con columpios para los pequeños y zonas para interactuar y aprender, no podemos dejar de pasar por el museo, ¡es magnífico!

Se han tomado muy en serio las medidas contra el coronavirus y la verdad es que se nota ese esfuerzo y es de agradecer.

Así que con todo este entretenimiento echamos gran parte del día en el parque, comiendo en su restaurante y disfrutando de lo lindo con los peques.

Visita a Dinópolis

Después de salir del parque, con nuestros peques cansados, decidimos entre visitar algo de Teruel o seguir nuestro viaje, pensamos que lo mejor, como los niños en cuanto empecemos a movernos en la autocaravana se van a quedar dormidos, es seguir. Así que, de nuevo en la carretera, rodeamos Teruel, esta vez por el norte y tomamos la A23 en dirección a Monreal del Campo, tras pasarlo, nos salimos de la Autovía Mudéjar en Calamocha donde, ya por carreteras nacionales, dejando a la derecha la Laguna de Gallocanta llegamos hasta el pueblo de Bello. Aquí la carretera se estrecha y mucho, en una recta inmensa, que va ascendiendo y bajando lomas con la laguna a la derecha, pasando por pequeños pueblos, como Cubel o Abanto, donde la carretera se vuelve más empinada y montañosa, para dar paso a Monterde y finalmente llegar a Nuévalos, nuestro destino, que se sitúa junto al embalse de la Tranquera y que es donde se ubica el Monasterio de Piedra, otro punto que queríamos visitar en nuestra ruta.

Esta noche decidimos pasarla en el Camping Lago Resort, junto a Nuévalos, aunque las instalaciones son un poco antiguas, elegimos hacer esta tercera noche, por comodidad en camping, de esta forma podemos ducharnos todos un poco más cómodos y aprovechamos para vaciar las aguas grises y negras y rellenar nuestro depósito de aguas limpias para, de esta manera, ser independientes otros pocos días.

Nos sorprende lo tranquilo y la poca gente que hay, parece que aquí el tema de la pandemia ha provocado una buena bajada del turismo.

Nuestros peques se han despertado poco antes de llegar, así que después de la ducha, preparamos la cena y al poco rato nos vamos a dormir, hoy ha sido un día muy activo y se nota el cansancio.

Camping Lago Resort en Nuévalos

Día 4: Monasterio de Piedra – Sajazarra

Despertamos en el camping de Nuévalos, tras desayunar y prepararnos, hacemos el vaciado y la reposición de aguas, antes de emprender el corto camino que nos separa hasta el Monasterio de Piedra. En la entrada, amablemente nos señalan donde estacionar nuestra AC. Esta vez, el espacio está justo en la puerta, más cerca del acceso que el aparcamiento de coches, lo cual, con los peques, se agradece. También nos recomiendan dejar el carro en el vehículo y llevar al más chiquitín en su mochila, cosa que evidentemente hacemos.

El Monasterio de Piedra es un complejo turístico donde un enclave natural dominado por los saltos de agua del río Piedra rodea los edificios de un antiguo monasterio de monjes cistercienses, en la taquilla nos recomiendan ver inicialmente el parque natural, un recorrido señalizado, nos lleva junto al río Piedra y a partir de ahí, por varias escaleras, puentes y pasarelas se van recorriendo las distintas cascadas que conforma el río, en el interior de un espeso bosque de altos árboles.

Después de realizar el recorrido de la parte del bosque y el río, hacemos la visita a la parte del monasterio abierta al público, pues la otra parte pertenece a un hotel y no se puede visitar. Aquí, el claustro es el eje que orienta la visita hasta las ruinas de la iglesia, en gran parte derruida, aunque imponente, así como a las distintas salas que lo rodean.

Monasterio de Piedra – Parque Natural y antiguo monasterio

 

Tras la visita, nos sentamos en la terraza del bar, para comer algo, ha sido un recorrido agradable y ameno y son más de la una de la tarde, así que sabemos que cuando volvamos a la autocaravana y nuestros peques se sienten, tocará siesta, lo mejor es que ya vayan comidos. Por tema del coronavirus la parte de restaurante está cerrada, pero tienen pinchos y bocadillos fríos, suficiente para recargar energías.

De nuevo en carretera, volvemos a poner a uno de los pueblos más bonitos de España en nuestro recorrido, esta vez será Sajazarra, aprovechamos que nuestros peques se duermen para darle otro buen empujón al viaje, desde Nuévalos tomamos dirección a Calatayud, por un precioso entorno natural, pronto tomamos la A2 hacia Zaragoza, desviándonos antes en la Almunia de Doña Godina, donde por una nacional muy transitada, ganamos la AP68 la autopista Vasco-Aragonesa, el paisaje va mudando a viñas y bodegas, lo que nos avisa que nos acercamos a La Rioja, tras pasar Logroño, dejamos la autopista en Haro, los nombres nos suenan de nuestras aventuras por el Camino de Santiago, al poco de Haro, llegamos a Sajazarra.

Área ACs Sajazarra, otro con la casa a cuestas

Justo a la entrada del pueblo, los carteles bien situados, nos llevan a una coqueta área de autocaravanas, muy cerca del pueblo, pero lo suficientemente alejada para estar tranquilos y con todos los servicios. El área está vacía y esta noche seremos sus únicos moradores. Dispone de zona de llenado y vaciado un par de mesas de picnic y contenedores para la basura. En la misma, nuestros peques descubren un caracol que, como nosotros, lleva su casa a cuestas.

En el área hay dos chicas con sus bicis, hablamos un rato con ellas y nos cuentan todas las cosas que tenemos que ver en su pueblo. Así que, dando un paseo, en un par de minutos, estamos en la entrada de las primeras casas, las más modernas de Sajazarra, en la esquina, un paseo junto a un pequeño río nos lleva en pocos pasos al puente de la entrada del pueblo, donde nos recibe un hermoso cocodrilo de piedra, que espera alguna presa paciente.

Ciertamente, el pueblo nos sorprende muy positivamente, todas las casas en piedra, fuentes de agua, calles estrechas, la amplia plaza mayor con la terraza del único bar-restaurante, el ayuntamiento, las esculturas que adornan ciertos rincones y en su parte alta, su bien cuidado castillo, su iglesia y el arco de la muralla. Tras recorrer todos estos rincones y que nuestros peques congenien con las gentes del pueblo, vamos rodeando por un delicioso paseo el casco urbano para, después de que los chicos disfruten de un parque con columpios, regresar al puente de entrada.

Como nos ha gustado tanto el pueblo, volvemos a la plaza mayor y nos sentamos en el restaurante a cenar, conforme cae la tarde, la plaza se está más animada, un bacalao y un secreto hechos a la brasa de sarmiento, realmente deliciosos, nos acompañan, los peques saborean su san jacobo y sus piezas de pollo.

Disfrutamos de una agradable cena, bien atendidos y fresquitos, el pueblo es maravilloso y nos ha dejado un gran sabor de boca, así de contentos, regresamos al área de autocaravanas, donde preparamos los biberones y nos vamos a la cama para descansar. Mañana queremos madrugar, pues nuestro objetivo es llegar a Cabárceno, que está a algo más de dos horas de camino y estar temprano para poder acceder al parque de la naturaleza.

Una gran jornada de paseo en Sajazarra, uno de los pueblos más bonitos de España

 

Día 5: Sajazarra – Cabárceno – MUJA – Liérganes – Cabárceno

Tras una tranquila noche, el día empieza temprano en el área de autocaravanas de Sajazarra, a primera hora, un tractor carga en una nave cercana, lo que nos ayuda a desperezarnos y a ponernos en marcha, desayuno, vestirse y empezar el camino, desandamos el recorrido de ayer hasta Haro, tomando de nuevo la AP68, la autovía Vasco-Aragonesa en dirección al norte, pues hoy llegaremos a la cornisa cantábrica, completando así el salto Sur-Norte.

La autopista es muy cómoda y con tranquilidad pasamos Miranda del Ebro y entramos en el País Vasco, el paisaje cada vez se va volviendo más verde, dejamos Vitoria-Gasteiz a nuestra derecha y ascendemos hacia el Parque Natural del Monte Gorbea, que nos permite saltar a la conglomeración urbana que supone Bilbao y su entorno.

El día está claro, limpio y bonito, así da gusto viajar. El tráfico se intensifica mientras pasamos por la capital, con vistas a la ría y al poco, tras dejarla a nuestra espalda, con una espectacular panorámica al mar.

No tardamos en abandonar el País Vasco y entrar en Cantabria, rodeando el primer pueblo importante, Castro Urdiales y continuando ya por la A8, paralelos a la costa, unas veces con vistas a ella, otras más por el interior, pero siempre rodeados de verde.

Tras algo más de dos horas de viaje, cercanos a Santander, salimos de la Autopista en Solares, por estrechas carreteras, ascendemos buscando la entrada al parque, pero casi llegando, nos encontramos con algo que no esperábamos, una enorme cola de vehículos está parada. El acceso al parque está colapsado y después de mucho rato, prácticamente no avanzamos, se nota mucho agosto y la temporada alta.

Decidimos, aunque con un poco de disconformidad de los peques, que vamos a cambiar el plan y adelantar la visita que queríamos hacer al día siguiente a hoy y mañana haremos Cabárceno. Así que, al conseguir llegar a la rotonda, volvemos a la A8 y de nuevo, paralelos a la costa, pasamos pueblos como Torrelavega, Santillana del Mar, San Vicente de la Barquera, Llanes o Ribadesella, hasta llegar a Colunga, donde nos desviamos para subir al Museo del Jurásico de Asturias.

El “MUJA” se encuentra en la ladera de un monte, una zona verde boscosa, a unos 200 metros de altura sobre el mar, el contraste del verde con el azul del mar es una maravilla, así entramos para disfrutar de su zona exterior, pues lamentablemente, hoy es miércoles y es gratuito, teniendo todos los pases ya entregados. Aunque no podamos visitar la zona de exposición interior, la zona exterior con las recreaciones a tamaño natural, ya son más que suficientes para que los niños disfruten de la visita.

También en el exterior hay una terraza sobre una plataforma, así que como es la hora, nos sentamos a picotear algo y tomarnos un merecido refresco y descanso.

Divertido, ameno y con un paisaje maravilloso, una gran opción de visita el Museo del Jurásico de Asturias

Tras el MUJA, tomamos de nuevo el libro de los Pueblos más Bonitos de España y repasamos qué podemos ver por la zona, así encontramos que cerca de Cabárceno está Liérganes y que se encuentra dentro de este catálogo. Además dispone de área de autocaravanas. Así que pensamos en parar por el camino en alguna de las playas de la zona y posteriormente pasar la tarde en Liérganes.

Así hacemos, bajamos del museo a Colunga y tomamos la A8 desandando el camino andado, intentamos asomarnos a la playa de las Cuevas del Mar, pero es imposible, está totalmente colapsada de coches y tras dar la vuelta en la parte final, con muchas dificultades por lo estrecho de la carretera con vehículos aparcados por todos lados, volvemos a la autovía, así probamos con alguna más y están todas igual, se ve que todo el mundo ha subido a Asturias este mes de agosto, así que decidimos olvidarnos de la playa y nos vamos a Liérganes directamente, a poco más de hora y media de camino, pero muy cerquita de Cabárceno. Nuestros peques van dormidos, así que el camino se hace muy tranquilo mientas ellos descansan, después del viaje de subida desde La Rioja y el rato de esparcimiento en la pradera de los dinosaurios en el Museo del Jurásico de Asturias.

Estacionamos en el área de ACs de Liérganes, esta se encuentra junto a la estación de autobuses y tras cruzar el puente, en la entrada de la población. Liérganes se encuentra sumido en los Valles Pasiegos, rodeado de colinas verdes y abrazando el río Miera. Nos descoloca un poco su estructura urbana, pues el pueblo está poco cohesionado, a diferencia de Sajazarra que era una almendra urbana, en Liérganes se mezcla una zona nueva, junto al balneario en la zona de entrada, con un par de zonas más históricas, una junto al río y la otra junto a la carretera.

En cualquier caso, es una delicia pasear por aquí, tomamos un chocolate con churros, nos acercamos a ver la escultura del “Hombre Pez” junto a su puente romano y el río, donde se bañan los vecinos y no podemos dejar de comprar unos sobaos y un queso de la zona, nos sentamos en sus plazas y disfrutamos de su arquitectura, hasta nuestros peques se divierten con una patrulla de la Guardia Civil, reconozco que también disfrutamos de esta parada.

Liérganes, otro bonito pueblo de España

Tras la visita, decidimos que lo mejor es subir al área de autocaravanas que está junto a Cabárceno, en el llamado Lago del Acebo y del que dista apenas quince minutos. Así que nos montamos en nuestro vehículo y nos ponemos en marcha. A diferencia de esta mañana, el parque ya está cerrado, accedemos al pueblo sin mayor problema y a sus espaldas, justo en una de las entradas del parque, se encuentra el área que, sorprendentemente, está a tope, ya que el espacio es considerablemente amplio. Entiendo que no nos debería de sorprender, pero venimos de recorrer más de mil kilómetros en los que hemos estado muy tranquilos y rodeados de poca gente, con áreas de autocaravanas casi vacías, así que encontrarnos tanta afluencia, nos llama la atención.

Finalmente estaciono en la hilera central que se va poco a poco creando, dejando suficiente espacio de maniobra tanto a unos como a otros, así que sin problema. Donde estamos se oyen los sonidos de los elefantes, también se olfatean. Es un poco tarde, preparamos la cena para los chicos, ha sido un día muy ameno, que empezó muy temprano, que nos decepcionó un poco por no poder acceder a Cabárceno, por no poder entrar en las playas y que, por ello, también nos ha llevado a recorrer muchos más kilómetros de los que teníamos previstos, pero que con la visita del MUJA y de Liérganes, pues finalmente hemos aprovechado, no siempre todo va a salir perfecto.

Como estamos estacionados junto a la entrada del parque, mañana no tendremos problema en entrar. Decido poner mi despertador a las ocho, pues el parque abre a las 9:30, de esta manera, nos pondremos en la cola de la puerta un poco más temprano, para no tener que aguardar mucho para el acceso.

Día 6: Cabárceno – Frómista

Suena el despertador que había dejado previsto la noche anterior, en la quietud de un amanecer algo nuboso que pinta el cielo de color de fuego, mientras todos duermen, arranco la autocaravana y muy despacio, me muevo hasta la entrada del parque que aún permanece cerrada, somos el primer vehículo en este acceso.

Decido ponerme en marcha y ya que me he despertado y el resto de la familia sigue dormida, me visto y aprovecho para vaciar el depósito de aguas negras en la zona de servicio de autocaravanas.

A la vuelta, una segunda ac ha seguido nuestros pasos y se estaciona tras de nosotros en el carril de acceso. Mientras inserto el poty, le comento que ayer nos quedamos en la entrada del pueblo por un gran atasco y que hoy, no nos iba a pasar lo mismo, ya que los peques tenían mucha ilusión en visitar Cabárceno.

En ese momento, miro el reloj, son las siete y media, me equivoqué y puse la alarma a las siete en lugar de las ocho como pensaba, no hay mal que por bien no venga, una tercera ac, se suma a la cola.

De nuevo en el interior, conforme se van despertando los niños los vamos vistiendo y preparando los desayunos, se ponen super contentos cuando se asoman y ven que somos los primeros en la cola. En un rato, aparecen los vigilantes de seguridad, no sé si han visto por las cámaras el movimiento de autocaravanas, pero la cola se va engrosando.

Pasa un rato y llegan las chicas que llevan la taquilla, mientas una de ellas fuma, le comento lo que nos había pasado el día anterior. Me informa de que han adelantado la apertura y abrirán las puertas a las 9:00 en lugar de a y media. Efectivamente, no pasa mucho más rato, cuando un grupo de vigilantes retiran las vallas y nos permiten el paso.

Entrar al parque tan temprano, es una gozada, los animales se desperezan, no hay visitantes aun prácticamente y los cuidadores empiezan la mañana con la alimentación. El Parque de la Naturaleza de Cabárceno está construido sobre una antigua explotación minera, en ella, se ha recuperado la vegetación y se ha zonificado con distintas especies de animales que viven en semilibertad, así como con distintas áreas expositivas temática. Estas áreas se visitan transitando con tu vehículo particular y estacionando en distintos puntos para visitar a pie las zonas y miradores donde observar a los animales. Además, dispone de una serie de telecabinas que te permite disfrutar de varias áreas a vista de pájaro.

La primera parada la hacemos en el recinto de los osos, muchos de ellos están comiendo y los peques disfrutan viéndolos. Al lado, las jirafas empiezan a caminar con sus curiosos andares por la gran pradera verde donde viven. Es espectacular verlas.

Decidimos subir a la estación del telesilla, que abre a las 10:00 para no esperar mucha cola, allí, nuestros niños hacen amistad con otra niña de la misma edad, cuando abren, subimos al telecabina que asciende sobre las área de los animales y vuelve a regresar. Las vistas son impresionantes. Justo al lado, tenemos los rinocerontes, que también son impactantes de ver. Junto a ellos los camellos, otra especie curiosa.

Posteriormente, ya en nuestra autocaravana, pasamos por un área donde cabras montesas, ciervos y otras especies, campan a sus anchas. Descendemos al acceso norte, para ver la sesión de los leones marinos. Se nota muchísimo la afluencia de visitantes y las medidas Anti-Covid que obligan a realizar colas en según que zonas. Nuestros chicos no pierden atención en la explicación de las cuidadoras de los leones marinos y disfrutan mucho de la sesión.

Es la hora de comer, ascendemos con la autocaravana a la parte alta del parque y junto a la zona de los burros, estacionamos correctamente, nuestros peques se han quedado dormidos. Sacamos nuestra manta y la extendemos en una verde pradera bajo la sombra de los árboles. Nos tomamos un refresco y preparamos la comida, al poco se despierta el más chico, Hugo, que come con nosotros. Una vez terminados, se despiertan Ramón y Leonel y comen también en ese entorno tan magnífico. Es lo bueno de llevar la casa a cuestas.

Volvemos a la ruta, esta vez para ver el área de los tigres y los gorilas, otras dos especies que realmente imponen al espectador. Los espacios de que disponen son muy amplios y hay veces que tienes que estar atento para observar al animal o directamente no lo ves, como nos pasó con lobos, hienas y leones.

Bajamos hasta la entrada sur donde se sitúa la gran área de los elefantes, allí, un bebé elefante anda jugando y nuestros chicos se lo pasan pipa viéndolo. Distintos grupos caminan por su espacio de aquí para allá, es hipnótico verlos, junto a ellos, hemos pasado la noche, al otro lado de la valla.

Antes de irnos, también vemos a los hipopótamos, ascendemos y nos asomamos al área de los canguros y de los monos, así como al mirador, pero ya se va haciendo tarde y los animales se van recogiendo, aun así, en nuestro camino a la salida, todavía vemos camellos y alguna especie más.

Los enanos han disfrutado un montón del día y se nos ha pasado realmente en un suspiro.

Visita a Cabárceno, imprescindible si estás por la zona

Abandonamos el parque a su hora de cierre, hemos aprovechado mucho el día. Nuestros peques sabemos que después de un día tan intenso, en cuanto se pongan cómodos en sus asientos, se quedarán dormidos, por eso, tenemos pensado iniciar el regreso al sur y ya tenemos buscada la parada en una población que pilla muy a mano a la autovía, que tiene área de autocaravanas y que, además, nos recuerda a nuestro paso por el Camino de Santiago, Frómista, en la provincia de Palencia.

Así nos ponemos en marcha, saliendo de Cabárceno y tomando la A8 hasta Torrelavega, nuestros peques nos sorprenden, porque no caen dormidos al instante, quizá la intensidad del día les mantiene alerta y no se dejan caer a las manos de Morfeo.

Después de pasar Torrelavega, pasado por el parque natural de Saja-Besaya, entre el verdor propio de las montañas del norte de España, la lluvia y el viento hacen su aparición, mientras la noche cae, se va haciendo más intensa, tanto es así, que cerca de Aguilar de Campoo, debo de parar unos minutos en un área de servicio y esperar un rato a que disminuya la lluvia, ya que llevamos un vehículo muy grande y la precaución y la seguridad deben de ser lo primero.

Tras amainar un poco el temporal, volvemos a la carretera, todo es autovía y nos queda menos de la mitad de camino. Ya bien entrada la noche, llegamos a Frómista, justo a la entrada de la población, muy cerca de la salida de la autovía y junto a la nacional, se encuentra el área de autocaravanas, ya hay alguna pernoctando y decidimos estacionar al lado de esta, en el muro de la piscina municipal, quedándonos más resguardados de los sonidos de la carretera. Aún sigue lloviendo ligeramente. Es tarde, preparamos la cena de nuestros peques y no tardamos en irnos a la cama, ha sido un día intenso, que ha dado lugar hasta para recortarle un pellizco al regreso hacia el sur.

Día 7: Frómista – El Escorial – Aranjuez

Amanece un día nublado en Frómista, nos ponemos en marcha, no sin antes liberar las aguas grises en el área de servicio donde hemos pernoctado. Tras ello, tomamos la vía principal y estacionamos cerca del centro de la población. Desayunamos en una cafetería de la plaza mientras el pueblo se va despertando. A las espaldas de la cafetería se encuentra la iglesia de San Martín de Tous, del siglo XI y de estilo románico, que no podemos dejar de visitar.

Una vez hecho esto, volvemos al vehículo y emprendemos otro nuevo viaje, nuestro objetivo es llegar a El Escorial, así que tomamos de nuevo la A67 en dirección a Palencia y Valladolid, capitales que pasamos por sus rondas sin mayor problema. Ya en Tordesillas nos desviamos por la A6 tomando dirección Madrid, por terreno conocido pasamos por Rueda, famosa por sus bodegas y vinos, Arévalo y Villacastín, para iniciar la subida a la Sierra de Guadarrama y ya por la AP6 salvarla por los túneles, desviándonos al poco por la M600 para llegar a El Escorial, donde cerca del Palacio Real, al que rodeamos y que no nos deja indiferentes por su majestuosidad, estacionamos nuestra ac, pues gracias a la aplicación Park4Nigt ya llevamos el sitio decidido de antemano con la dirección en nuestro GPS del smartphone.

Es la hora de comer, al lado del palacio, se sitúa una calle más arriba, una concurrida Plaza de la Constitución llena de terrazas, bares y restaurantes. Amablemente nos atienden en El Sol Sale Para Todos y comemos fenomenalmente bien.

Bien repuestos tras el almuerzo, bajamos al palacio real con la intención de visitarlo, pero cierran por la tarde, excepto los fines de semana. Así que decidimos ir a Aranjuez, para así quedarnos en la parte sur de Madrid y visitar otro de los palacios reales de la capital de España. Busco en la aplicación y encuentro un camping con buenas reseñas. Así que llamo para ver si tienen plazas libres y tras la confirmación, salimos de El Escorial y tomamos la M600 en dirección sur, mientras que nuestros peques se echan una siesta bien cómodos en sus sillas. Ganamos la M50 y rodeamos la ciudad por el oeste, abandonando la autovía por la A4, carretera de Andalucía y tomando la salida de Aranjuez, que está justo en el límite de las comunidades de Madrid y Castilla La Mancha.

Camping Aranjuez

Aranjuez se sitúa junto al río Tajo y el Jarama, el camping está a las orillas del primero. Hacemos una parada en el super de la vía de entrada para reponer algunos productos que ya nos hacen falta. Después accedemos al camping y nos registramos, no hay problema de plaza y decidimos parar en una espaciosa parcela junto a la zona de servicios, piscina y restaurante. Se nota que ya estamos en mitad de España, el calor aprieta. Una vez listos, nuestros peques no pueden evitar en salir corriendo a la piscina, Isa los acompaña, mientras yo termino de finalizar el registro y aprovecho para repostar el agua dulce del depósito de nuestra autocaravana.

La gente de la animación está en la piscina y tienen a todo el camping bailando, Isa y yo, coincidimos en que hay demasiada gente para la situación que nos encontramos de pandemia, venimos de estar media semana por zonas con poquito turismo y nos choca encontrarnos tanta afluencia de personas, como ya nos pasó en la zona de Asturias.

Cierra la piscina y aprovechamos las instalaciones del camping para duchar a nuestros pequeños y a nosotros mismos con un poco más de comodidad. También disfrutan de los columpios y a la caída de la tarde, cenamos en el bar-restaurante del propio camping, acompañados de la gente de la animación que montan un buen rato de entretenimiento.

El viaje, la piscina y el baile deja cao a nuestros peques, así que no tardamos en subirnos a la autocaravana, ponernos los pijamas y a dormir.

Día 8: Aranjuez – Almagro – Valdepeñas

Amanece un soleado día en Aranjuez, me calzo las zapatillas y vuelvo a salir a correr, mientras que Isa y los peques empiezan a desperezarse.

Corriendo por Aranjuez

Rodeo el camping por su parte exterior y junto al río Tajo, bajo la sombra de los árboles, llegando a la entrada de la ciudad, donde se supera el río sobre un puente monumental. A mi derecha se encuentra el palacio real, así que decido entrar a los jardines que se abren entre el mismo y el Tajo, el llamados Jardín de La Isla, ya que se encuentran enmarcados entre un canal y el río. Voy rodeando estos, buscando la sombra, ya que va apretando el calor, entre los sonidos de los pavos reales que pasean a sus anchas por los jardines.

Una vez completada la vuelta, cruzo la calle para acceder al Jardín del Príncipe, una gran extensión verde, que forma parte del palacio real y donde se encuentra el museo de falúas reales.

Ciertamente, el recorrido es una delicia y tras salir del parque y beber agua en una fuente cercana, sólo queda volver a cruzar el puente del río Tajo y desandar el camino hasta regresar al camping, donde Isa y los peques me esperan en la zona de columpios.

Tras la ducha, desayunamos en el bar del camping, recogemos todo y nos ponemos en marcha, hacemos el check out en la oficina y nos dirigimos a una explanada muy cerca del palacio real, donde estacionamos a la sombra, para visitar el mismo.

Palacio Real de Aranjuez

Escalera del palacio

Esta vez, sí estamos dentro del horario, así que accedemos por la puerta de visitas y pasamos a la taquilla. Nuestra sorpresa es comprobar que para las familias numerosas es gratuita la visita, esto es excelente. Sacamos nuestras entradas y pasamos al interior del patio principal. Aquí nos tomamos un pequeño refrigerio de las máquinas expendedoras, nuestros chicos no perdonan una. Pero sirve para reponer energías, pues nos toca acceder por la puerta principal y subir a Hugo en el carro hasta la primera planta a pulso por las escaleras, donde realizamos la visita a las distintas dependencias que se pueden ver.

Es de agradecer la amabilidad del personal de Patrimonio Nacional durante nuestra visita, no es fácil ir por dependencias en las que no se puede tocar nada y no se puede traspasar la cinta, con tres niños tan pequeños, su deferencia y paciencia con nosotros es más que bienvenida.

Merece la pena pasear por estas dependencias, leer la historia y disfrutar de la decoración, pinturas, esculturas, mobiliario, etc, de cada una de las habitaciones.

En la planta baja, visitamos la capilla y la exposición con diversos trajes la familia real de la última época.

Así que después de echar la mañana tan entretenida, nos vamos paseando a un restaurante que nos recomiendan en la salida. Quizá al principio nos desencanta un poco, es un auténtico bar de barrio y andan un poco agobiados, pero debo de reconocer que las raciones son súper generosas y el precio muy ajustado. Así que lo agradecemos.

Mientras que nos sirven la comida y para evitarles a los niños otro paseo con el calor que hace, vuelvo caminando a por la autocaravana y la aparco justo al lado del restaurante.

Después de comer, los peques prueban los columpios del parque, cuando se cansan, nos subimos a nuestro vehículo y nos ponemos en marcha, queremos pasar la tarde en Almagro, seguimos nuestra ruta hacia el sur y otro de los pueblos más bonitos de España está en nuestro camino.

Así, salimos de Aranjuez y al poco tomamos la A4, mientras nuestros peques se echan su siesta, llegamos a Manzanares, donde dejamos la autovía, nuestro coche pide combustible, así que antes de tomar la nacional, repostamos y llenamos nuestro depósito de gasoil. Ya sí, por la nacional, en poquito rato llegamos a Almagro, donde estacionamos junto al punto de información. Allí nos dan un mapa de la población y nos informan que no tienen área de autocaravanas, pero que podemos dejarla donde está, que muchas veces estacionan ACs allí.

Total, justo al lado, hay una zona infantil, que claro, los niños también tienen que probar. Después cruzamos la carretera, y paseando, no tardamos en llegar a la impresionante plaza mayor, merece la pena la parada sólo por visitarla.

Visitando Almagro, otro de los pueblos más bonitos de España

Nos tomamos un refresco y nos damos un paseo por la zona, la gran plaza, encabezada por el Ayuntamiento, se va abriendo desde este, como si fueran dos largos brazos, donde destacan sus ventanales de marcos verdes que contrastan con las blancas paredes y los soportales jalonados de columnas, a un lado se alza el famoso corral de comedias, donde todos los años se celebra el festival de teatro.

Volvemos tras el paseo a la ac, los chicos vuelven a jugar en el parque, les dejamos que disfruten, pues es temprano y hemos decidido hacer hora para cenar en una pizzería que hay junto a la misma carretera. Así hacemos y no nos equivocamos la cena está muy buena.

Área ACs Valdepeñas

Viendo el trasiego que hay en la zona, pensamos que no es el lugar más tranquilo para dormir, así que, de nuevo, con la aplicación Park4Night en la mano, veo que, en Valdepeñas, junto a la autovía, hay un área. Nos pilla bastante cerca y para mañana ya tenemos la autovía A4 al lado. Nos ponemos en marcha y aunque es un poco tarde, por la carretera nacional, con mucha precaución, llegamos a Valdepeñas y la zona de naves industriales donde está dicha área. Nos sorprende pues está muy tranquila, ya descansan varias autocaravanas en la misma.

Mientras que Isa acuesta y les da el biberón a los peques, yo vacío el compartimento de aguas negras en la zona habilitada al efecto, hay que ir haciendo los deberes para ir tranquilos. Toca noche de calor, dejamos todas las claraboyas abiertas para que el aire circule y poder descansar.

Día 9: Valdepeñas – Baeza – Granada

Amanece otro soleado día, hoy haremos el último tirón para regresar a casa, pero antes, queremos aprovechar al máximo las últimas horas de nuestra aventura. Nos vestimos y decidimos desayunar en alguna de las cafeterías de paso junto a la carretera, con la luz del día, descubrimos que el área de ACs está junto a las pistas de tenis y pádel municipales, lo que explica por qué llevamos un rato escuchando la pelota botar.

Nos ponemos en marcha y tras pasar por las, hoy domingo, desiertas calles de la zona de naves industriales, llegamos a la vía de servicio de la A4, bajo el puente del cambio de sentido, a la sombra, estacionamos correctamente nuestra autocaravana, justo al lado, nos sentamos en la terraza de la cafetería y desayunamos tranquilos.

De vuelta a la carretera, seguimos con nuestro rumbo al sur, la ruta de hoy, la hemos troceado en dos, superaremos lo que nos queda de Castilla-La Mancha, continuando por la autovía del sur, para, tras superar Despeñaperros, ya en Andalucía, tomar en Bailén la A44, aunque nos desviaremos al poco en dirección Linares por la A32, que nos llevará hasta Úbeda y Baeza.

Ya que Úbeda la visitamos en nuestro viaje anterior a Cazorla, decidimos visitar su hermana, Baeza, las dos ciudades están declaradas Patrimonio de la Humanidad por méritos propios.

A la entrada de Baeza nos encontramos con la carretera cortada por un dispositivo de seguridad, se está disputando una prueba ciclista, poco después nos enteramos de que es el Campeonato de España de Carretera, así que yo que soy aficionado al ciclismo, me alegro de habernos encontrado por accidente este evento y poder disfrutar un poco del ambiente.

Cuando se levantan las restricciones, podemos acceder a la ciudad y vamos rodeándola para evitar las calles cortadas, en nuestro GPS el destino es el área de autocaravanas que se encuentra junto a la estación de autobuses, aquí también nos encontramos la avenida cortada, pero un policía local, amablemente nos indica que esperemos, que nos abre paso cuando terminen de pasar los ciclistas para que podamos acceder sin problemas.

Una vez estacionados en el área ac, que nos sorprende por su inmejorable disposición, ya que se ve que es de nueva creación y está construida con bastante detalle, estacionamos nuestro vehículo y nos dirigimos al centro urbano, que está bajando la avenida por la que hemos accedido y tomando ya las estrechas calles del casco histórico.

Hoy hace mucho calor, así que vamos buscando la sombra. Nos encontramos en la calle de San Pablo el monumento a Antonio Machado, una escultura sentada en un banco, que claro, nuestros chicos, no pueden dejar pasar. Así llegamos a la Plaza de la Constitución, que está tomada por la meta de la prueba ciclista que antes comentaba.

Como la hora apremia, seguimos nuestro paseo, pasando junto a la llamativa Plaza del Pópulo y accediendo a la Baeza más monumental y empinada.

Decidimos parar a comer en un lugar llamado la Barbería, con una decoración muy cuidada y moderna, la verdad es que comemos bastante bien y muy entretenidos. Decidimos continuar un poco más nuestro paseo, estas calles llaman a eso, pasamos junto a la Capilla de San Juan Evangelista, el Palacio de Jabalquinto, la Iglesia de la Santa Cruz y el Palacio de los Ponce de León, para llegar a la Plaza de Santa María que da acceso a la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza. Al ser domingo y cuatro de la tarde, los sitios están cerrados a la visita, aun así, el mero hecho de pasear y disfrutar de su arquitectura por fuera, ya merece la pena.

Seguimos nuestro circuito y volvemos a la Plaza del Pópulo y a la de la Constitución, el evento ha terminado y ya están recogiendo los enseres, los enanos incluso ayudan a doblar el arco de meta, no tienen desperdicio, hacen migas con todo el mundo. Aquí nos sentamos en una de sus terrazas y mientras que nuestros peques disfrutan de un refrescante helado, nosotros tomamos un café.

Regresamos ya sobre nuestros pasos, bajo el sol de justicia, con Hugo en su carro dormido y con Ramón y Leonel ya cansados. Justo antes de llegar a la estación de autobuses, Isa entra con Ramón en el Centro de Salud, parece que algo le ha picado cerca de la cara, creemos que fue hace un par de días en Aranjuez, y se le ha hinchado el ojo. Mientras, yo llego hasta la autocaravana, dispongo a Leonel y Hugo en sus sillas, guardo el carro en la bodega, recojo y me sitúo en la zona de vaciado para dejar todos los depósitos limpios.

Paseando por Baeza

Terminando, llega Isa, le han mandado una pastilla, ya que es pequeño para pincharle antihistamínicos. Así que, de nuevo con la familia al completo, nos ponemos en marcha. Nuestros chicos, se quedan dormidos y así, iniciamos el viaje de regreso, dejando Baeza atrás y tomando la autovía del olivar para llegar a las inmediaciones de Jaén.

Desde Jaén, nuestra capital vecina, en poco más de una hora, estamos aparcados en la puerta de casa, sin mayor novedad.

Es el momento de recoger todas nuestras pertenencias, que no son pocas y después de una semana, han bailado por muchos de los compartimentos del habitáculo. Poco a poco vamos vaciando armarios, nevera y muebles de cocina, para dejar todo como nos lo encontramos, después limpiamos en la medida de nuestras posibilidades, ya que nos gusta dejar el vehículo en las mejores condiciones.

Una vez terminados, Ramón me acompaña a llevar la autocaravana para devolvérsela a Rafa, así, cerca de la central de E-Vans Granada, reposto gasoil para dejar el último de los depósitos a tope, como tiene que ser, estacionando la casa-furgoneta a la que Ramón le da un abrazo de despedida y recogiendo mi vehículo que ha estado toda la semana esperándome.

De camino a casa, en la retina, muchas imágenes de todas las experiencias que hemos vivido en estos nueve días, con la sensación de que, después de realizar la ruta más larga hasta ahora con autocaravana, las cosas han ido bastante bien y nos hemos apañado muy bien a las rutinas propias de un vehículo de estas características, como el mantenimiento de los depósitos al día o pernoctar en zonas apropiadas o aparcar y pasar por zonas adecuadas.

Así que, para futuro, quedarán nuevas rutas, nuevos proyectos para disfrutar de una manera de viajar realmente apasionante y totalmente compatible con estos tiempos de pandemia. ¡Hasta la próxima!

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