De Lisboa a Oporto

Os contamos una breve escapadita de 7 días a Portugal, lamento deciros que me faltan muchas fotos pues el móvil que es dónde tenía la mayoría decidió dejar de prestarme sus servicios al final del viaje y me ha sido imposible recuperar la mayoría de ellas, por suerte esta vez había enviado bastantes por whatsapp y han sido las que he podido recuperar una vez me las han vuelto a reenviar.

La idea era comenzar por Lisboa pues hacía ya bastantes años que no íbamos y teníamos muchas ganas pues es una ciudad que me encanta, así que nos planteamos la ruta de sur a norte para que el regreso desde Oporto a Salamanca lo pudiéramos hacer el último día dado que es poca distancia.

Entramos por Badajoz camino a la bonita Évora para hacer escala allí mientras comíamos, la idea era ir al Botequim da Mouraria del que todo el mundo habla muy bien, se trata de un local muy pequeñito que sólo dispone de una diminuta barra dónde comen los clientes codo con codo pero no tuvimos suerte ya que sólo puede dar de comer a unos pocos y estaba completo, así que paseamos un poco por sus calles en busca de algún otro local que nos llamara la atención, finalmente lo hicimos en uno junto a la escuela de arte, sitio este último muy agradable para tomarse algo en la terrazita que tiene en su patio. Después para bajar la comida nada más agradable que un paseíto por su animada plaza y las callejas adyacentes.

Continuamos ruta hacia Lisboa y como ya llegamos bastante tarde decidimos pasar la noche en Setúbal que es mucho más tranquilito. Al final del paseo marítimo junto al barrio pesquero encontramos un solar junto al puerto que estaba lleno de autocaravanas y allí pernoctamos. Por la mañana dimos un paseo por su boulevard y nos dirigimos al mercado que nos habían contado que era animado y bonito y la verdad es que no nos defraudo. Un buen lugar para comer es cualquiera de los pequeños restaurantes que se encuentran en el boulevard que va paralelo al paseo marítimo, nosotros lo hicimos en uno casi al final en una pequeña plazoleta dónde comimos una feijoada excelente. Nos lo recomendó San Trip Advisor.

Ya por la tarde nos dirigimos a Lisboa, fuimos directos al camping pues vimos que estaba muy comunicado por autobús y en las ciudades grandes siempre se complica un poquito más el tema de encontrar un buen lugar para pernoctar. Aunque no resultó ser tan económico como pensábamos el precio nos pareció bien, 3 personas y la AC 15 € / día, el camping muy bueno y las comunicaciones también buenas. Un lugar típico también para pernoctar en Lisboa suele ser en los alrededores de la torre de Belem.

Hacía mucho que no íbamos a Lisboa así que no podíamos dejar de visitar el “oceanario” que resulto una auténtica maravilla. Un buen lugar para pasar toda una mañana o una tarde y después hacer alguna compra o comer en los locales que están al lado.

De Lisboa no os contaré mucho más pues sin duda encontrareis muchísima información por la web. Nosotros nos dedicamos a deambular sin rumbo fijo por la tarde por La Baixa y Alfama y ya al anochecer nos dirigimos al barrio alto que es visita obligada para ir a tomar unas cañas y disfrutar de la infinidad de locales originales que allí existen. Visita imprescindible es el Pavilhao Chines. Este bar alberga a lo largo de todas sus paredes y techos colecciones y colecciones de juguetes, soldaditos, objetos de la segunda guerra mundial, y en definitiva cualquier cosa que te puedas imaginar, no os lo perdáis, te puedes pasar horas mirando entre sus vitrinas.

Como mis acompañantes son culés hasta la médula y ese día había Champions, no hubo más remedio que buscar la peña del Barça en Lisboa para ir a ver el partido. Mereció la pena, se trata de un salón de billares muy bien cuidado, con bar restaurante, nada que ver con la imagen lúgubre que solemos tener habitualmente de estos sitios.

No paramos más que un par de días en Lisboa porque no íbamos muy sobrados de tiempo y queríamos visitar otras cosas que no conocíamos. Pero si es la primera vez que vais no calculéis menos de una semana pues tiene mucho que ver y alguna visita imprescindible en los alrededores como por ejemplo Sintra, nosotros en esta ocasión no fuimos.

Nos dirigimos a Óbidos que aunque habíamos pasado cerca algunas veces nunca entramos, la parte interesante es el casco antiguo. Se trata de una pequeña ciudad medieval, que podemos recorrerla entera en menos de una por la parte superior de sus murallas y luego callejear un poco. El mejor sitio para dejar la AC es junto al acueducto, al lado de la oficina de turismo que lo tienen habilitado como área de Autocaravanas. Merece la pena media mañana o media tarde.

Más tarde continuamos ruta hacia Oporto y como se nos hacía de noche paramos en Figueira da Foz. Preguntamos en el camping municipal que por cierto fueron amabilísimos y pernoctamos allí. También cenamos en el bar del camping un atún excelente y la “conta” más excelente aún. Por la mañana salimos a dar un paseo por la ciudad pero la verdad es que a pesar de ser un sitio muy típico de veraneo para los portugueses a nosotros no gustó demasiado, es bastante industrial con su puerto y uno de sus principales atractivos es el casino pero vamos no la recomendaría salvo que te pille de camino para hacer etapa. Si lo que se busca es playa y un sitio agradable para estar con la AC, resulta mucho más recomendable Peniche.

De Figueira nos dirigimos a Coimbra que durante el curso escolar está animadísima y es una ciudad que me encanta. Se pueden visitar algunas facultades que merecen la pena y pasear por su casco histórico es muy agradable.

De Coimbra nos dirigimos a Oporto, en esta ocasión no pasamos por Aveiro que en veranos sí que es un sitio que merece la pena pues se está muy bien en las playas pero en noviembre no nos atraía demasiado.

En Oporto hicimos un buen descubrimiento con el camping que hay en la parroquia de Canidelos en Villanova de Gaia, al otro lado del Duero, desde dónde es fácil desplazarse en taxi o bus o incluso, si hay ganas, caminando hasta Oporto. Las tarifas del camping de Canidelos se me han quedado grabadas ¡1,06 € por persona! y ¡1,45 €! la autocaravana. El camping está situado a 50 metros de la playa y en esta hay variedad de restaurantes. Una muy buena elección es el italiano, que ofrece también cocina portuguesa, muy rica, abundante y muy bien de precio. Ya en Oporto no dejéis de visitar la librería Lello, dónde se rodó alguna escena de Harry Potter, el palacio de la bolsa y alguna de las famosas bodegas. También hay que pasear un poco por la Rua Santa Catarina para ver los maravillosos mobiliarios de algunas de sus tiendas centenarias y tomarse un café el Majestic.

Y una vez más, con gran pesar se nos acabó el tiempo y tuvimos que emprender el regreso, a la vuelta hicimos parada para comer en Viseu que no lo conocíamos y la verdad es que su casco antiguo nos sorprendió gratamente, otra de las cosas que nos sorprendió es que se veía mucho comercio y aparentemente parece una zona bastante rica, no sabes a que es debido pero esa es la impresión que comentamos unánimemente.

Antes de finalizar aclarar, dado que hay bastante confusión, que los arcos de peaje que te obligan a comprar las tarjetas prepago no afectan más que a algunas carreteras en el Algarve y alguna en el norte, conviene buscar antes o preguntar en cualquier oficina de correos pues la mayoría de turistas están comprándolas y luego no hacen uso de ellas.

Y por último pedir disculpas porque en esta ocasión la ruta no pueda ser demasiado detallada pero es lo que tiene escribirla casi dos meses después y habiendo perdido la gran mayoría de las fotos.

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