EL BIERZO Y SANABRIA

Para aprovechar nuestras vacaciones en tiempos de confinamiento, nos decidimos a alquilar una autocaravana con E-vans. Es la forma más segura de viajar ahora mismo, no necesitas tener contacto con nadie para nada. Con E-vans, además, las mascotas son bienvenidas y nuestro perro Drum pudo acompañarnos.

Arrancamos nuestro viaje el Lunes de Pascua, por lo que tuvimos la suerte de estar prácticamente solos en todos los sitios que visitamos. Como teníamos cierre perimetral de nuestra comunidad, Castilla y León, planeamos una ruta por las provincias de León y Zamora. Es una suerte pertenecer a una comunidad tan grande y con tantas opciones.

Recogida en Santovenia

El lunes, después de hacer unos recados pendientes, nos dirigimos a la delegación de E-vans Valladolid a recoger nuestra autocaravana modelo T58. Es la más pequeña que tienen, pero una de las más cómodas para ir en pareja. Raúl nos atendió de maravilla, nos explicó el funcionamiento de todas y cada una de las funciones del vehículo, nos aclaró las dudas que le preguntamos y después de firmar el contrato fuimos a casa a cargar el equipaje y a recoger a Drum. Dejamos allí nuestro coche, ellos lo guardan dentro de la propia nave donde tienen las autocaravanas, por lo que nos fuimos muy tranquilos.

En el camino nos fuimos familiarizando con la conducción del vehículo, era la primera vez que manejaba uno tan grande. Tenía algo de respeto por el volumen que tiene la autocaravana, pero la verdad es que me resultó muy cómoda a la hora de conducir.

Frómista

Después de cargar todo el equipaje, nos dimos cuenta de que se nos había echado la mañana encima, pero como no queríamos esperar más salimos de camino hacia Astorga. El hambre apretaba así que paramos a comer en Frómista. En el Hostal El Apóstol tenían sitio en la terraza, y comimos un menú del día muy bueno. En este pueblo, situado en el Camino de Santiago, podéis visitar una de las iglesias románicas más importantes de España, la Iglesia de San Martín de Tours, o conocer una parte del Canal de Castilla.

Astorga

Después de comer ya pusimos rumbo a Astorga donde llegamos a media tarde. Aparcamos directamente en el área de autocaravanas y nos acercamos andando hasta el centro, apenas se tarda 15 minutos. Callejeando nos encontramos de frente con la Catedral de Santa María, y poco después el famoso Palacio Episcopal de Gaudí, parece sacado de un cuento. Rodeamos el palacio y paseamos por los jardines que se encuentran en la parte de abajo, la imagen del Palacio desde aquí es aún más espectacular. Volvimos a subir a las calles principales y nos acercamos hasta la Plaza Mayor. Como el tiempo acompañaba nos sentamos en una terraza, desde donde podíamos ver la fachada del Ayuntamiento y su conocido reloj de los maragatos Juan Zancuda y Colasa, que dan las horas en punto. El que se puede ver no es el original del XIX, este y los autómatas que lo acompañan se pueden ver en el Museo del Tiempo de Astorga. Recordando una anterior visita a la ciudad, que comimos un estupendo cocido maragato, pasamos a comprar garbanzos al Restaurante Casa Maragata. Regresamos al área por la parte baja de la ciudad, hay muchas zonas verdes y es un paseo agradable.

El área de autocaravanas de Astorga es un sitio de lo más tranquilo, está detrás de la Plaza de toros en una zona poco transitada. Por la noche salen algunos coches de un centro educativo que hay al lado, pero nada molesto. Los servicios de vaciado de aguas grises y negras, y llenado de agua están algo abandonados.

 

Castrillo de Los Polvazares

Antes de poner rumbo a Las Médulas, hicimos una parada en Castrillo de los Polvazares, un pequeño pueblo con encanto a solo 7km de Astorga. En vez de entrar al parking que se indica cuando estás llegando, entramos al pueblo por otro acceso que hay más adelante en la carretera y pudimos aparcar de maravilla en una explanada. El pueblo es entero de piedra, casas, calles, puentes, todo muy cuidado y conservado. Lo ideal es visitar el pueblo a la hora de comer para disfrutar de un buen cocido maragato, pero como apenas eran las 10 de la mañana nos conformamos con disfrutar de sus calles.

Castrillo de Los Polvazares

Las Médulas

Pusimos rumbo a Las Médulas, teníamos una hora y pico de camino. El parking de visitantes no es demasiado grande, como era época de poca afluencia pudimos aparcar bien, pero en épocas de temporada alta supongo que será complicado aparcar autocaravanas. Las Médulas son una antigua mina de oro romana, el curioso paisaje que ha quedado es fruto de los trabajos que el Imperio Romano hizo allí para extraer el oro. Por medio de galerías y canales que abrieron en las montañas, dejaban pasar el agua para reventar las rocas.

Por la mañana hicimos una de las pequeñas rutas circulares que recorren el corazón de Las Médulas, la Senda de las Valiñas, haciendo parado en las galerías de La Cuovona y La Cueva Encantada. En esta ruta hay un desvío con una fuerte pendiente para subir al Mirador de Orellán y poder disfrutar de unas vistas panorámicas. Otro gran atractivo de la zona son los impresionantes castaños centenarios.

Hay varios restaurantes en el pueblo, pero los días de pocas visitas no abren todos. Nosotros decidimos comer en el más cercano al inicio de la senda perimetral, Agoga. El exterior del complejo es precioso, un jardín y terraza muy cuidados y originales. Alrededor tiene además muchos animales, si como nosotros vais con perro, tened cuidado de tenerlo atado ya que hay gallinas y ovejas sueltos por todas partes. Tienen menús típicos de la zona, con botillos, carnes a la brasa, sopa castellana, etc. Comimos de maravilla, y la dueña es encantadora.

Por la tarde decidimos hacer una ruta menos turística, apenas nos encontramos con 5 personas, la Senda del Lago Sumido, que llega hasta el propio lago pero si seguimos hacia delante se llega al Mirador de Chaos de Maseiros con una vistas que no tienen nada que envidiar a las del más conocido Mirador de Orellán. A la vuelta, en vez de regresar directamente al pueblo, en un cruce seguimos hacia delante y llegamos hasta el pequeño pueblo abandonado de La Balouta. El suelo de este tramo resbala bastante ya que es de piedras sueltas, pero merece la pena acercarse hasta el pueblo que conserva sus edificios pero que están siendo invadidos por la naturaleza.

Buscamos el camping más cercano, queríamos darnos una ducha larga y no preocuparnos por el agua. Fuimos al Camping Valle do Seo, en Trabadelo. La entrada para coger el camino que lleva al camping no es nada buena, hay que cruzar una carretera con poca visibilidad, y después pasar pegado a una piscifactoría con huecos muy estrechos. El camino hasta el camping de unos 2km es de un solo carril, no cabe un vehículo en cada sentido. Cuando llegas, la verdad que merece la pena, es un sitio espectacular en mitad de la naturaleza con un río que pasa rodeando el camping. Dormimos solos aquella noche rodeados de árboles y agua, un lujo. El dueño del camping es muy amable y te da información sobre la zona. Ya por la mañana, después de descansar y reponer fuerzas, pudimos ver que hay hasta una playa fluvial adaptada para poder disfrutar de un baño con total seguridad, cuando el tiempo acompañe, claro. Nuestra mañana allí fue bastante fresca, hasta tuvimos que poner jersey a Drum que no paraba de tiritar.

Noceda

Después de sopesar a donde dirigirnos, pusimos rumbo a Noceda. Habíamos visto un ruta para hacer allí de la que hablaban maravillas, la Ruta de las Fuentes Medicinales de Noceda. Nos costó un poco empezar la ruta, no encontrábamos el lugar donde se iniciaba la ruta, y cuando lo encontramos no había sitio para aparcar la autocaravana. Regresamos a la entrada del pueblo para aparcar en una zona más amplia y ya empezamos el camino. Es un ruta de circular de 9km, de dificultad media. Comienza en la iglesia del pueblo, con una buena subida que aunque es larga no tiene demasiado pendiente y se hace sin mucho esfuerzo. Se encuentran muchas fuentes en el camino, todas ellas se dicen que son medicinales. Después se anda bastante tiempo paralelo a un arroyo, esta parte de la ruta es preciosa, parece sacada de un cuento, con preciosos puentes que cruzan una y otra vez. Una de las partes más duras llega aquí, una subida con bastante pendiente de unos 2km que tiene su recompensa al llegar al mirador, el punto más alto de la ruta, con unas vistas que son espectaculares. Aprovechamos para comer y beber algo, y descansar.

Y llega el momento más delicado, una bajada con mucho desnivel formada con grandes escalones. Hay cuerdas para agarrarse en las partes más complicadas, sin embargo, el suelo resulta resbaladizo en algunas zonas por lo que hay tener cuidado. En algunos tramos tuvimos que coger a Drum en brazos porque no se atrevía a bajar, o bien nos parecía peligroso porque se pudiera caer. La bajada hasta llegar a Noceda es muy relajada, después de la tensión de la bajada esta parte de camino se hace sola.

Como se nos había hecho tarde, comimos en la autocaravana y repusimos fuerzas. Drum estaba agotado, y para aprovechar a que pudiera descansar decidimos dirigirnos hacia Sanabria donde teníamos pensado pasar el resto del viaje.

Puebla de Sanabria

El camino de unas 2 horas se hace muy ameno, para pasar de la A6 hasta coger la A52, se toma la carretera provincial LE-133 que, si bien es cierto que algunos tramos tiene un asfaltado muy deteriorado, apenas hay circulación y es entretenido ir viendo los pueblos de paso. Cuando la carretera cambia y pasa a ser de Zamora (ZA-125) el asfalto está mucho mejor.

En Puebla de Sanabria hay un estupendo área de autocaravanas en la parte baja, que a pesar de no tener servicios, está en una sitio inmejorable, a orillas del río Tera y con vistas al pueblo y el Castillo. Dormimos allí esa y la siguiente noche.

Parte baja de Puebla de Sanabria donde está el área de autocaravanas

Aprovechamos la tarde para conocer el pueblo, el camino para llegar se puede hacer después de cruzar el puente, por un pequeña subida que lleva al centro del pueblo, en la zona donde están la mayoría de restaurantes y tiendas. O por unas escaleras bastante largas, que llevan directamente al Castillo del los Condes de Benavente, el cual no pudimos visitar ya que no está permitida la entrada de animales.

Cenamos en El chiringuito del rio, un bar-restaurante que hay en la playa fluvial al lado del área, tiene una terraza amplia y tranquila, el dueño es muy amable y la comida muy buena y económica.

Lago de Sanabria, Lagunas y Ribadelago

Madrugamos al día siguiente para subir hasta la Laguna de los Peces y la de las Yeguas. El camino, por carreteras bastante estrechas se hace bastante bien con la autocaravana, pero teniendo precaución. Se llega hasta San Martín de Castañeda, otro de los pueblos de interés de la zona, y desde aquí, el último tramo ya es carretera con fuerte pendiente, curvas cerradas y estrecha en algunas zonas. Nosotros subimos muy bien ya que no nos cruzamos con nadie, pero en épocas con más tráfico habrá que tener más precaución. Sorprende cuánto hay que subir para llegar a las lagunas, están a más de 1.700 metros de altura. A pesar de la altura el tiempo era bueno, se notaba la bajada de temperatura respecto a Puebla de Sanabria pero nada desagradable y eso que no llevábamos mucho abrigo. El parking donde empieza la ruta que va desde una laguna a otra es muy amplio, además por las fechas, solo coincidimos con 4 vehículos. La dificultad de la ruta es baja, se puede hacer con cualquier edad, son apenas 6 kilómetros idea y vuelta.

Se empieza rodeando la Laguna de los Peces por un sendero muy bien acondicionado. Se indica que este primer tramo está adaptado a personas con movilidad reducida e invidentes. Sin embargo, avisamos de que el sendero, no estaba en las condiciones idóneas para esto, había grietas y agujeros que dificultarían el movimiento con silla de ruedas, y el banzo de madera elevado para guiar a las personas invidentes estaba roto y movido en alguna zonas.

Se cruza una presa que sirve a modo de puente también, y después de una pequeña subida se llega a la Laguna de las Yeguas. Aquí hay otro original puente formado solo por piedras.

Al regreso a Puebla de Sanabria, paramos en el Lago para disfrutar de las vistas. Comimos en Puebla de Sanabria y por la tarde nos acercamos andando hasta la estación de tren del pueblo, es un camino agradable pero hay que hacerlo muy cerca de la carretera, no está adaptado para ir peatones. La estación, construida totalmente en piedra, es digna de visitar.

Después nos acercamos a Ribadelgado Viejo, un pequeño pueblo que sufrió una catástrofe en 1.959 cuando la presa de Vega de Tera se rompió y el agua arrasó el pueblo. A pesar de la triste historia, es un pueblo con un encanto especial. Dimos un paseo por sus calles y una de las cosas que más nos sorprendió fue la cantidad de gallinas sueltas que había por todas partes, corrían delante de nosotros, en cada esquina encontrábamos más. A Drum se le hizo la boca agua. Antes de llegar a este pueblo, se encuentra Ribadelago Nuevo que es donde reconstruyeron la mayoría de las casas arrasadas.

Centro del Lobo Ibérico

El siguiente día, nos levantamos con mucha ilusión porque íbamos a visitar el Centro del Lobo Ibérico, en Robledo, a 10km de Puebla. Fue el único rato que Drum se tuvo que quedar solo en la autocaravana. Desde hace tiempo teníamos ganas de hacer esta visita, de hecho ha sido el principal motivo de visitar la zona. Para acudir al centro hay que comprar con anterioridad las entradas en la web, ahora con la pandemia solo se pueden hacer visita guiadas, la entrada libre no está disponible. Las dos entradas nos costaron 16€. El parking es enorme, por lo que no hay problema a la hora de aparcar la autocaravana.

Hay que tener claro dos cosas antes de ir, ni es un zoo ni los lobos son salvajes. La intención de este centro es la concienciación sobre la protección de esta especie que estuvo amenazada hace años. Por suerte, ahora ya no está en peligro de extinción. Desde el centro quieren concienciar sobre la figura del lobo, para ver que no es el temible animal de nuestra historias y cuentos.

Los animales que hay allí han nacido en cautividad, o han sido cedidos por parques de la naturaleza, o también han sido rescatados de la naturaleza por no ser aptos para vivir en libertad. Viven en condiciones de semi-libertad, están en grandes recintos pero cerrados. Es prácticamente imposible avistarlos, se camuflan entre la maleza. Para poder verlos de cerca, entra en el recinto el biólogo Carlos Sanz, que fue compañero de Feliz Rodriguez de la Fuente. Los animales están acostumbrados a su presencia y él, lleva una bolsa de carne para que se acerquen y les va alimentando para que no se alejen.

Te explican todo acerca de estos animales, no solo en los miradores exteriores, sino también en el edificio excavado bajo la tierra que es también muy original. Depende de la época del año en que se vaya se puede ver las manadas juntas o separadas, en la época de celo no dejan más de una manada junta para evitar embarazos y peleas. También, depende del número de visitas del día, se puede ir hasta un último mirador al final del recinto, solo cuando no hay visitas después y el tiempo lo permite (en principio, los viernes).

Es espectacular ver a los lobos tan de cerca y entender de la mano de los biólogos como es un animal que han demonizado, cuando realmente no son nada peligrosos. Impacta bastante ver como unos lobos comen de la mano de una persona sin ningún peligro. Los nacidos en cautividad, se notaba aún más la confianza en el biólogo que hasta se subían sobre él para reclamarle la carne.

Lo único malo de la visita fue el tiempo, empezó a llover y regresamos a la autocaravana bastante mojados. Comprobamos que Drum estaba bien, y bajamos de nuevo a Puebla de Sanabria.

Toro

Tras comprobar que la previsión del tiempo era lluvia para lo que quedaba del día, buscamos opciones con mejor tiempo. La verdad era que llovía en toda la comunidad. Tras mucho buscar encontramos que en Toro parecía que iba a hacer buena tarde por lo que fuimos para allá. Las predicciones acertaron e hizo una tarde espectacular, conocimos el pueblo, dimos varios paseos, y terminamos de pasar la tarde tomando vinos de la zona y tapas. En Toro dormimos en el aparcamiento que hay en la Plaza San Agustín, justo enfrente de la oficina de Turismo.

 

Al día siguiente regresamos a casa, antes de llegar a la delegación de E-vans, paramos en un área de camino para limpiar los depósitos de aguas sucias, llenar el deposito de agua limpia y limpiar la autocaravana. Sentimos pena por haber terminado nuestro viaje, pero estamos muy contentos con la experiencia, hemos disfrutado de unas vacaciones diferentes que seguro repetiremos pronto.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *