Huelva – El Rocío – El Rompido – Isla Crisitina – Punta del Caimán

Lo primero deciros que cuándo hicimos esta ruta por Huelva en Autocaravana, era la primera quincena de junio. Digo esto porque mucho me temo que en julio y agosto la impresión que podáis llevaros sea muy distinta.

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La primera escala la hicimos en la aldea de El Rocío, fuera de la época de la romería es un sitio muy tranquilo para pernoctar y dar un paseo disfrutando de las marismas y su fauna. Por la mañanita podéis desayunar las tostadas, tan típicas en Andalucía, en el bar que está en la plaza junto a la parada de autobús, el precio es un regalo. Todas las casas tienen delante esas estructuras hechas con palos para atar a los caballos, esto junto con que todas las calles están sin asfaltar, te trasmite la sensación de estar en el Lejano Oeste. Al final del paseo que va bordeando la marisma podréis encontrar algunas cabañas, que representan las construcciones típicas de hace años, y junto a estas veréis alguno ejemplares de acebuche cuyos diámetros quitan el hipo. Desde aquí podéis contratar una de las visitas guiadas en 4 x 4 para descubrir Doñana, suelen durar aproximadamente 3 horas y las salidas son a las 8:30h y a las 16:30h. El camping Doña Ana dipone de buenas instalaciones para descansar con vuestra autocaravana.

Luego ya empezamos nuestro recorrido por la costa, visitando las innumerables playas que van desde Matalascañas en el este de Huelva hasta Ayamonte en la frontera con Portugal. Os enumero las que más nos gustaron.

Playa de Mazagón, en la carretera que va desde Matalascañas a Mazagón encontrareis el acceso al Parador Nacional que está ubicado en el pinar al borde de la playa. Es un lugar idóneo para disfrutar de un día de playa, y para comer a la sombra de los pinos como diría Maria del Monte.

La Rábida

La Rábida

En La Rábida, término de Palos, desde donde partió Colón en su primer viaje hacia América, se puede visitar un pequeño museo del descubrimiento y ver unas réplicas de las carabelas. No esperéis tampoco nada del otro mundo.

Siguiendo por la costa, un poco más hacia el oeste que Punta Umbría, que está demasiado masificado, encontramos el pequeño pueblo de El Rompido, este sí que tiene encanto. Se trata de un pueblecito muy pequeño, la mar de tranquilo con todas sus casitas blancas, su encantadora plaza y sus muchos restaurantes dónde degustar las exquisiteces de la zona. El Rompido está en la desembocadura del rio Piedras, los sedimentos que arrastra, junto con la acción de las mareas han ido formando una lengua de tierra, La Flecha de El Rompido, que crece paralela a la costa ¡entre 40 y 60 metros al año!.

En La Flecha se pueden ver las ruinas de una Almadraba, dónde se llegó a crear un pequeño poblado por las 20 familias que en su día trabajaban en ella. Un buen lugar para dormir es el puerto, es muy pequeñito y muy tranquilo. Un buen sitio para tomarse unas cañitas es en alguna de las terrazas que hay junto al faro, desde aquí sentados en la hierba disfrutareis de unas magnificas vistas de la ria y de la cantidad de veleros que hacen escala en ella, las tapas aquí no merecen la pena pues os pegaran un buen sablazo y, a escasos metros, en el pueblo encontrareis mejor calidad y a precios infinitamente más económicos.

La siguientes playas son las de La Antilla e Islantilla, esta última más apacible, aquí también podéis dormir en el aparcamiento que hay en la misma playa. Hasta la localidad de Isla Cristina es todo playa, encontrareis un montón de accesos, señalizados sobre todo por los carteles publicitarios de los chiringuitos.

El mayor atractivo de Isla Cristina es ver el ajetreo de su puerto y la actividad frenética en las subastas en la lonja de pescado al atardecer. Al otro extremo de Isla Cristina, en la Punta del Caimán, merece la pena acercarse por la mañana y ver a los mariscadores, si os gustan las ostras y las almejas podéis comprárselas a precios muy asequibles. Aquí mismo en la Punta del Caimán es parada obligada una comida o una cena en Casa Manino para degustar cualquiera de los excelentes pescados que hacen a la brasa, a los que les dan un punto realmente exquisito, nosotros salimos a 17 euros por cabeza y quedamos realmente satisfechos.

Luego nos dirigimos a Ayamonte, pero nuestro paso por aquí fue breve, no merece la pena la visita.

El regreso hacia el norte lo hicimos por la Sierra, visitad las minas de Rio Tinto y Aracena con todas sus casas encaladas, no podéis perderos la Gruta de las Maravillas, que fue la primera cueva que se abrió al público en España y que es verdaderamente hermosa con sus innumerables lagos de aguas cristalinas y sus bóvedas que en algunos puntos alcanzan los 70 metros de altura.

Esto es lo que dió de sí una escapada de 5 días por Huelva.

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