NAVIDAD EN PORTUGAL CON E-VANS ASTURIAS

La última semana del año 2019 la aprovechamos para hacer una escapada por el norte de Portugal, con el modelo Sunlight A72 de la delegación de Asturias de E-vans.

La primera parte del recorrido incluía ir a la ciudad de A Coruña a recoger a el último integrante de nuestra expedición. Así el día 26 de diciembre, bien temprano, ponemos rumbo desde Asturias hacia A Coruña. A media mañana ya teníamos la “plantilla” al completo así que emprendimos ruta hacia el sur de Galicia. Viajamos, desde aquí, sin coger autopistas de peaje, ya que no teníamos prisa, ni destino fijo, esta es una de las grandes ventajas del viaje en autocaravana. A la hora de comer nos encontrábamos en las Rias Baixas, en la zona de Sanxenxo, nos dispusimos a buscar un buen lugar para aparcar, hacer la comida y disfrutar del buen tiempo que nos acompañaba. Lo encontramos en la zona de la Ermida Da Lanzada (Ermita de La Lanzada), donde estacionamos y pudimos comer al aire libre, a pesar de las fechas en que nos encontramos.

El Concello de O Grove se encuentra unido al continente por uno de los más grandes arenales de Galicia, la playa de A Lanzada. Su longitud asciende a más de 2 km y sobre él se ha formado un complejo dunar e intermareal sin igual en las Rías Baixas. Forma parte del Complejo Intermareal Umia-O Grove y cuenta con protección especial para su fauna y su flora, así como todo el ecosistema dunar. La mayor parte de este arenal no asciende a más de 8 m sobre el nivel del mar, así que una variación pequeña de mar y O Grove se convertiría en una isla, como parece ser que así lo fue en un pasado no muy lejano. Al oeste, el arenal se convierte en arena superfina y forma una de las mejores playas de Galicia, con una longitud total de 2,5 km. Debido a los vientos predominantes sus preciadas olas son objetivo de numerosos surfistas y de otros deportes náuticos. En ocasiones los vientos predominantes convierten las aguas de la Praia da Lanzada en peligrosas para bañistas y deportistas. En una de las esquinas de la playa de la Lanzada se localizan dos arenales separados por dos pequeñas penínsulas, la Punta do Outeiro das Lapas y la de Nuestra Señora de La Lanzada. Estas dos puntas esconden sobre sus rocas una gran y antigua historia ya que sobre ellas se edificaron todo tipo de construcciones prerromanas, romanas y medievales. Sobre todo en la segunda, donde hoy en día se conserva una antigua capilla que formó parte de una fortaleza medieval de defensa costera.

Este lugar estuvo habitado desde tiempos remotos como lo atestiguan la abundancia de restos encontrados tanto en el antiguo poblado castreño como en la necrópolis que se halla en las inmediaciones y que actualmente está siendo estudiada y parcialmente excavada. En esta han sido abundantes los hallazgos de restos humanos, escasos en Galicia debido a la acidez característica del suelo gallego. También existen abundantes vestigios de una ocupación mercantil y de manipulación de alimentos a gran escala, como el caso de la existencia de una salazón romana.

Actualmente sólo se conserva los restos de una torre y la ermita tardo-románica (S.XII). La planta es de nave única y con ábside semicircular donde se encuentra una bella imagen de la Virgen de la Lanzada.

Tras la sobremesa reemprendimos viaje hacia el sur, siguiendo de nuevo carreteras nacionales y comarcales, antes de llegar a Vigo pasamos por el recientemente reformado Puente de Rande, único del mundo de tipología atirantada, que ha sido ampliado, en este caso hacia los lados, creando carriles adicionales.

Cerca del anochecer cruzamos la frontera con Portugal por Tui. Una vez en el país vecino nos dirigimos hacia el suroeste, siguiendo el trazado del Rio Miño, hacia su desembocadura en el Atlántico. Llegamos hasta este punto, situado en la localidad de Caminha. Buscamos donde pernoctar, encontramos un camping de la cadena Orbitur en un bonito pinar, justo en el punto donde el Miño se entrega al Océano.

 

Tras una tranquila noche a la mañana siguiente, otra vez soleada y agradable, nos dispusimos a visitar la cercana localidad, antes mencionada de Caminha, para ello hicimos uso de nuestras bicicletas, que habíamos traído en el amplio garaje de la A72 y nos permitieron descubrir el pequeño y bonito caso histórico de la población.

Al final de la mañana nos pusimos de nuevo en marcha hacia el sur, otra vez sin prisa y sin rumbo fijo. La hora de comer nos coincidió con nuestro paso por la zona de Vila Praia de Ancora. Buscamos por tanto lugar para aparcar y comer tranquilamente. Lo encontramos en el Área de Pernocta de Autocaravanas en la Avda. Campo do Castelo, sitio tranquilo al lado del mar.

Tras reponer fuerzas seguimos ruta hacia Viana do Castelo. Llegamos a media tarde, demasiado tráfico y movimiento para lo que buscábamos, seguimos, sin detenernos, nuevamente, hacia el sur. Al anochecer llegamos a uno de los campings más peculiares en los que me haya alojado, se trata del Parque de Campismo Orbitur Rio Alto, a medio camino entre Apúlia y Aguçadora. La “rareza” de este no radica en sus instalaciones, sino en su localización, al lado de una kilométrica playa, que no divisarás desde el mismo, ya que para llegar a ella hay que pasar unos estrechos túneles, construidos con aros de hormigón, a semejanza de las canalizaciones para saneamientos.

A primera hora de la mañana la climatología seguía acompañando, tal y como pude comprobar desde la claraboya de la “capuchina”

Ello nos animó a descubrir lo comentado en párrafos anteriores. Nos adentramos en los túneles que comunican el camping con la playa.

Una vez accedes al arenal la vista que te espera es impresionante, naturaleza salvaje, por su condición y tamaño.

A última hora de la mañana seguimos nuestro periplo hacia el sur, por carreteras locales, sin rumbo fijo. A primera hora de la tarde pasamos sobre el Rio Duero por el Ponte da Arrábida que une las zonas metropolitanas de Oporto, conocidas como Arrábida, al norte y Vila Nova de Gaia, al sur, se trata de una impresionante construcción de casi 500 metros de largo y 70 metros de altura sobre el cauce.

De ahí nos dirigimos a las famosas playas de la zona sur de Oporto, la de Lavadores y Salgueiros, entre otras, que conforman un bonito paseo al lado del mar, allí buscamos para aparcar la AC el Camping Canidelo. Esta zona dispone de un carril bici de importantes dimensiones, decidimos por tanto sacar las nuestras del garaje para dar una vuelta aprovechando las últimas luces del día, la buena iluminación de la zona nos permitió prolongar el paseo entrada la noche.

Salimos con las bicis en dirección norte, remontamos la parte final de rio Duero por San Pedro de Afurada, por donde pasamos por debajo del Ponte da Arrábida, anteriormente mencionado y por el Área de Pernocta de Autocaravanas de Vila Nova de Gaia (donde ponía un cartel que prohibía el acceso al mismo, de todos modos, había varios vehículos en el interior del recinto).

Tras un buen rato de pedaleo, pasando por zonas un poco peligrosas para andar en bicicleta de noche (el carril bici no llega a unir todo este recorrido) acabamos llegando a la céntrica zona del Ponte Luis I de Oporto.

En 1879 el ayuntamiento de la ciudad decretó la construcción de un puente metálico sobre el Duero, que sería inaugurado finalmente en octubre de 1886. La responsable del diseño del puente fue una empresa belga, la Société de Willebroeck, y específicamente uno de sus ingenieros, Téophile Seyrig, que había sido discípulo de Gustave Eiffel.

Lo más característico del Puente de Don Luis I es su gran arco de hierro, para cuya construcción fueron necesarias miles de toneladas de este material, cuenta con dos pisos: por el superior, de casi 400 metros de longitud, circula el metro de Oporto y por el inferior, de unos 175 metros, los vehículos. En ambos niveles hay habilitados carriles específicos para peatones, por lo que este puente es también un magnífico mirador desde el que observar los barcos que navegan por el Duero y la ribera a ambos lados del río, con las famosas bodegas de Oporto en una orilla y las viejas casas de colores del barrio de Miragaia en la otra.

Tras un paseo por la concurrida zona de bares y restaurantes próximos al puente deshicimos nuestro camino pedaleando hacia nuestra área de pernocta.

En la mañana del domingo 29, otra vez con un dia soleado y buena temperatura, tocaba emprender, con pesar, el regreso a Asturias, pasando primero por A Coruña. El trayecto era considerable así que optamos por hacer lo contrario que a la ida, circular todo lo posible por autopistas, con el fin de acortar lo más posible el kilometraje y el tiempo de viaje.

Nos quedamos, como resumen, con la espectacularidad de los paisajes, tanto naturales, como urbanos de esta zona de Portugal, sus zonas de acampada de precios y calidad aceptables (aunque no sean de uso obligado con la AC, nos daban el silencio y sosiego deseado para un buen descanso, ya que en esta época estaban con una ocupación muy baja y uno de nuestros objetivos era un buen reposo) y la necesidad de volver con más tiempo a profundizar en el conocimiento de esta zona y sus gentes.

También por supuesto con el excelente trato que se nos ha dado desde E-vans Asturias tanto a la recogida del vehículo como a su entrega. Sin duda un gran acierto alquilar con ellos.

 

 

 

 

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