Navidades por tierras cátaras

Decidimos aprovechar los días de vacaciones de estas navidades haciendo un viaje en autocaravana por tierras cátaras, es un proyecto que teníamos hacia tiempo y nunca encontrábamos las fechas adecuadas. En esta ocasión los días que disponíamos de vacaciones, se presentaban ideales para poder realizar este esperado viaje, solo teníamos que sacrificar alguna fecha de reuniones con amigos y familia. No lo pensamos dos veces y nos lanzamos a la aventura.

No tuvimos mucho tiempo para planificar, pero esta es una de las ventajas que tiene realizar un viaje en autocaravana, con unas pocas referencias de lo que quieres ver y con ganas de aventura es suficiente, el viaje te va descubriendo el siguiente destino.

Disponíamos de diez días y estábamos dispuestos a exprimirlos al máximo, de esta manera decidimos alquilar la A.C. en Segovia con E-vans. El día 22 por la tarde nos dirigimos a las instalaciones y después de una exhaustiva explicación de todos los pormenores del vehículo, cargamos el equipaje. El vehículo lo entregan totalmente equipado de ropa de cama y ajuar de cocina, lo que te hace ganar mucho tiempo evitando tener que equiparla tu con tus pertenencias, además fueron muy amables y accesibles a la hora de darnos consejos para sacar el máximo partido a nuestro viaje.

Aunque iniciamos viaje ya entrada la tarde, la idea era avanzar el máximo de kilómetros posible, para así, el día siguiente, llegar a nuestro primer destino lo antes posible. Al final ya avanzada la noche, con sueño y ganas de cenar, tomamos la decisión de quedarnos a dormir en el área de autocaravanas de Briviesca, fue una excelente decisión, área tranquila, bien situada y amplia. Como vecinos, tres autos, franceses, holandeses y alemanes, sin duda mucho más habituados a viajar también en estas fechas. Distancia recorrida 240km.

 

Cauterets

 

El 23 de diciembre, paseo mañanero con nuestros perretes, compañeros inseparables de nuestras correrías, para estirar piernas y que hicieran las necesidades de rigor, y a devorar kilómetros. Atravesamos frontera por Irún, y a los pocos kilómetros tomamos la A 64, ruta que te conduce “paralela” a los Pirineos por su vertiente norte hasta Toulouse. Nuestra primera parada propiamente dicha, ya en Francia, era un pequeño homenaje a nuestros sufridos cuerpos para darnos unos baños termales en Cauterets. Estacionamos la auto en el área que se encuentra en la entrada de la población, situada a unos 150 metros de la base del teleférico que conduce a las pistas de esquí y del centro urbano. Una vez situados, paseo por el pueblo y visita a oficina de turismo, donde, en un más que aceptable castellano, nos pusieron al día de las múltiples posibilidades que tiene la zona. Aunque el ambiente era fabuloso optamos por retirarnos a descansar, puesto que al día siguiente, teníamos el programa más que apretado. Distancia recorrida 408 km.

 

Cascada Pont D´Espagne y Lago Gaube

 

El 24 de diciembre, madrugamos para estirar el día todo lo posible, puesto que pretendíamos hacer una ruta hasta la cascada de Pont D’Espagne y desde allí subir al lago Gaube. Desayuno potente y al monte, este viaje no teníamos planteado hacer nada de esquí, aunque la zona es uno de los paraísos del pirineo francés para ello, pero este año en estas fechas no ha caído casi nada de nieve, pero si lo suficiente para disfrutar de una travesía con raquetas. Ocupada la mañana, por cierto, soleada y con una temperatura estupenda en recorrer estos preciosos parajes, con los perrillos empapados y ateridos, regreso a la auto, reponemos fuerzas y como no, a Les Bains Du Rocher. No encuentro palabras para describir la sensación de estar, con el cuerpo molido, por la caminata mañanera y los kilómetros recorridos, sumergido en una piscina termal a 38º atardeciendo, al aire libre y rodeado de cumbres majestuosas nevadas. Después de estas dos horas de disfrute, a nuestra “casita “y cena de Noche Buena con cava incluido, vamos, que no falte de nada!!

Lago Gaube

Iluminación del Castillo de Foix.

Foix

 

25 día de Navidad, amanecer glorioso y cambio de tercio, este día suponía el comienzo del verdadero objetivo de esta escapada, desayuno sin prisas y vuelta a la carretera, destino Foix, por fin llegamos a territorio adyacente al país Cátaro, pero que también jugo un papel importante, en la increíble historia de este peculiar “herético pueblo”. Llegamos atardecido, mas bien anocheciendo, el navegador se volvió un poco loco y nos costó encontrar el área de autocaravanas, pero con un poco de tesón lo logramos. Sacamos a nuestros compañeros peludos a dar su vuelta nocturna y todo el mundo a cenar. Como era pronto para irse a dormir, vuelta por la ciudad, y siendo el día que era, pues ni rastro de vida nocturna, lo que nos proporcionó, un bucólico paseo urbano, con unas imágenes del fabuloso castillo iluminado para la ocasión, increíbles. Distancia recorrida 204 km.

 

Montsegur

 

Fortaleza de Montsegur

26 de diciembre, comenzamos el día temprano, la intención, ver el castillo por dentro, habíamos visto fotos de el y prometía ser tan espectacular el interior como el exterior. Cual fue nuestra sorpresa que cuando nos aproximamos, descubrimos que estaba en rehabilitación, completamente forrado de andamios, cosa que por la noche con la iluminación no se apreciaba, y para colmo, estaba cerrado durante estas fechas. Bueno pues queda pendiente para una futura visita. De esta manera emprendimos viaje para Montsegur, viaje cómodo y relativamente corto, unos 38 Km. y una hora de viaje con un par de paradas para hacer unas fotos que no podíamos dejar pasar. Sobre las 12 h. estábamos a los pies de esta desconcertante fortaleza, el desnivel es considerable, la altura a la que se construyó ronda los 1200 metros, pero el ascenso es muy pronunciado. Nos preparamos algo de comida y agua y nos dispusimos a afrontar la subida. La fortaleza data del siglo Xlll y uno no puede dejar de pensar, en el esfuerzo e ingenio que tuvo que costar desarrollar semejante empresa. Desde arriba las vistas son apabullantes, dignas de contemplación, y justifican de sobra los esfuerzos de la subida. No había demasiada gente visitándolo, pero curiosamente, creo que ha sido el lugar donde mas españoles hemos encontrado, incluida una mujer, madrileña que llevaba viviendo en estas tierras 50 años y aunque acababa de enviudar, estaba de visita con sus nietos y su hija, nacidos y criados en el país. Ella fue la que nos conto algunas peculiaridades del lugar, como la costumbre de juntarse en los solsticios gentes del lugar y forasteros, para ver atravesar los primeros rayos del sol por la torre del homenaje, dicen que por las connotaciones exotéricas de la construcción.

Terminada la visita de tan especial lugar, agotados por los esfuerzos y encantados con la experiencia, regresamos al “hogar”. Disponiendo de un par de horas de luz todavía, optamos por dirigirnos a Mirepoix donde sabíamos de una gran área de autocaravanas, con todos los servicios y gratuita. Esta situada a cinco minutos del centro medieval de la población y además es muy tranquila, aunque esté cercana a la carretera ciertamente. Una vez aparcados, duchas, cena y paseo por los alrededores con los peludos, y a dormir, que el día había sido contundente. Distancia recorrida 63,9 km.

 

Mirepoix, Chateau Chalabre, Camon, Chateau Puivert

 

Casas de maderas típicas de Mirepoix

27 de diciembre, una mañana más, soleada y con una temperatura excelente, las noticias desde España eran de mucho frio y nieblas constantes, así que los amigos al ver las fotos nos preguntaban qué ¿dónde nos metíamos con ese sol? Paseo por el casco medieval de la localidad que data del siglo Xlll donde fue reconstruida después de las inundaciones de 1289, conservándose hoy en día la arquitectura y estructura de la época, aunque se trata de una localidad de poco mas de 3000 habitantes tiene una catedral gótica que comenzó a construirse en el mismo siglo, aunque tuvo tres importantes ampliaciones a lo largo de siglos posteriores a medida que ganaba importancia llegando a ser sede episcopal, me parece recordar. Tiene una plaza con soportales, librerías y terrazas muy coquetas donde tomar un estupendo café contemplando una impresionante marquesina que adorna el centro de la plaza, y que sirve para albergar el mercado local. Pedimos información en la oficina municipal de turismo sobre la zona y sobre la marcha nos compusimos un plan para completar la jornada.

Emprendimos ruta hacia Chateau Lagarde, que lo llaman el Versalles del sur, bueno pues resulta que estaba cerrado para visitarlo, estaba en estado deplorable y además era privado. Retomamos viaje hacia Chateau Chalabre, pasando por Camon, pueblito típico por estar lleno de rosas por toda la localidad, dadas las fechas tampoco vimos rosas, así que llegamos a Chalabre he hicimos parada para comer en el camping car de la localidad, para después visitar su castillo, que horror estaba cerrado también, todos ellos eran de gestión particular y llegamos a la conclusión de que solo habrían sus puertas en épocas muy concretas asegurando así la máxima afluencia de visitas e ingresos. Efectivamente, lo mismo nos ocurrió con el castillo de Puivert, pero aunque no se nos logro poder visitar estos testigos de piedra, de la historia de esta tierra de los Bonn Hommes, el paisaje nos recompenso, y sobre todo las vistas desde donde estaba situado este ultimo Chateau de Puivert, la subida se las trae para hacerla con la A.C., en primera y con unas recurvas de cuidado, en todo momento y sobre todo al bajar, con cuidado de no arrastrar el “culo”. Después de la puesta de sol desde esta atalaya, retomamos viaje para hacer noche en Limoux, a un paso de Carcasona, con un área de A.C. gratuita y aceptable. Distancia recorrida 72 km.

 

Carcasona

 

Château Comtal

28 de diciembre, resulto ser una área muy tranquila y situada a orillas del rio, con una pesquera y lo que parecía un antiguo molino, bonito paseo como cada mañana con los peludos por la ribera hasta la población, disfrutando de la compañía de patos y hasta de una nutria europea, como había caído una importante helada, vuelta a la casita rapiditos, desayuno potente y a Carcasona.

Una vez llegados a Carcasona nos dirigimos a el área de autocaravanas o camping car, como se denominan aquí, el acceso es perfecto, muy bien señalizado, las instalaciones nuevas he impecables, no precisamente barata pero ideal como base para la visita a la Cité. La visita bien vale un día entero, imprescindible conocer el Château Comtal, fortaleza en el interior de la ciudad fortificada, la basílica que, aunque pequeña es muy bonita, el encanto de las calles perfectamente reconstruidas, el recorrido por el perímetro amurallado, camino de ronda etc. Que duda cabe que podíamos haber seguido hasta la noche, pero estábamos agotados y nuestras mascotas nos esperaban en la auto, así que la visita nocturna para otra ocasión. Así mismo hay que señalar que la ciudad ofrece un montón más de opciones como para completar otra visita y de varios días, pero en esta ocasión estábamos justos de tiempo, por lo tanto, cena reparadora y a planificar como aprovechar los dos días que nos quedaban en tierras francesas, puesto que queríamos volver por Andorra y hacerlo escalonadamente, nos separaban unos 800 km aproximadamente de casa, y no era plan darse la paliza. Finalmente decidimos visitar Lastours. Este día la distancia recorrida fueron unos 28 km.

 

Lastours

 

29 de diciembre, amanecimos en el camping car de Carcasona con un día esplendido una vez más, la estampa preciosa, con la Cité recortada en el promontorio y una tenue bruma proveniente del canal que rodea el área y acompaña el paseo hasta el acceso del casco antiguo. La verdad sea dicha, nos costó arrancar, la escena nos invitaba a quedarnos otro día más, pero siendo realistas si nos quedábamos ya no llegábamos a Minerve y por supuesto no veíamos Lastours, así que nos liamos la manta a la cabeza y a la carretera, es el sino de los nómadas.

Lastours

El trayecto, aunque corto es precioso, y rápidamente estábamos enfrascados en otra aventura, después de recorrer los escasos 18 km que separan las dos poblaciones llegamos al primer destino, Lastours.  Hay que reseñar una vez más, lo increíble de estas fortificaciones, los enclaves donde estaban levantadas y la destreza necesaria para poder llevar a cabo estas faraónicas obras. La historia de estas gentes es verdaderamente impactante, merece la pena documentarse todo lo posible previamente a recorrer estos lugares para comprender la autentica dimensión de lo que contemplamos y las razones que llevaron a estas gentes a hacer, y a vivir como lo hicieron. El recorrido hasta el complejo, Cabaret, Tour Régine, Surdespine y Quertineux se hace por un sendero, una vez sacada la entrada en la antigua fabrica textil que sirve como centro de interpretación/ museo. Una vez más, subida empinada y vistas espectaculares. Se puede ver también el complejo desde el mirador de Belvédére, junto al camping de la localidad, un sitio ideal para quedarse a pernoctar con la autocaravana, pero en esta ocasión hicimos la visita como es debido, trepando hasta las ruinas. En algún sitio alguien me dijo que las ciudades son como los libros, solo que se leen con los pies. Pues bien, hicimos una lectura detallada del lugar, recorriendo todas y cada una de las torres, sus patios, viendo los vestigios de cisternas, caminos de ronda, forjas y lo que queda de las viviendas que ocupaban “los verdaderos cristianos” que habitaban al amparo de los señores de Cabaret, con los que mantenían fuertes vínculos, siendo uno de los escudos principales contra la cruzada emprendida por el papa Inocencio. Hay que reseñar que la visita se puede hacer con tus mascotas, siempre y cuando estén controladas y tengan un comportamiento correcto, es más se puede comer en el restaurante que se encuentra a la salida de las instalaciones con tu perro también, en las mismas condiciones y la verdad es un restaurante de “mantel y servilleta” quiero decir que no es ningún “chiringuito”.

Terminada la visita y con el cansancio correspondiente al desnivel salvado y la distancia recorrida, pero felices y alucinados con el lugar, decidimos que seguiríamos hasta Minerve. Nos habían hablado muy bien de este pequeño pueblo y no queríamos perdérnoslo, aunque nos suponía alejarnos un poco más, no pudimos resistir la tentación, y mereció la pena. La carretera espectacular, y el lugar estaba en lo alto de un cañón con unas vistas preciosas, desde donde pudimos disfrutar de la puesta de sol, y no fuimos los únicos, en media hora coincidimos tres autocaravanas en el camping car para pernoctar y así visitar el pueblo a primera hora. Una vez cenados paseo por los alrededores toda la familia para estirar piernas y contemplar la iluminación de la población desde nuestra atalaya, un buen colofón para este mágico día. Distancia Carcasona Lastours, 18 km y de aquí a Minerve unos 40 km, total 58 km.

 

Minerve

 

30 de diciembre, amanecimos con una helada importante, pero dentro de la auto, ni sensación, magnifica calefacción, y camas super confortables, es verdad que nos lo habían comentado a la hora de recoger el vehículo, la comodidad de las camas, pero tengo que decir que no exageraban en absoluto. Una vez realizados todos los rituales de todas las mañanas, desayunos paseo con los perretes por los alrededores, hay que señalar que es lugar de partida de varias rutas para caminar, con el grado de exigencia que se prefiera, puesto que los paisajes que rodean la población son magníficos, es normal ver como grupos de personas iniciaban desde allí mismo ruta con pertrechos para pasar el día. El aparcamiento es de pago, por lo visto y debe rondar los 3€ todo el día, a partir de las 6h. gratis, pero en las fechas en las que estuvimos los expendedores de tiques estaban completamente precintados, con lo que deducimos que en estas fechas parquin gratis, y encontramos explicación a la tremenda helada de la mañana, se habrían congelado.

El pueblo de no mas de 130 habitantes, esta situado en un espolón, bordeado por los ríos Cesse y Brian, que han horadado unos cañones de una profundidad importante he incluso unos túneles en

Minerve

la roca que en verano se deben poder recorrer puesto que el rio se seca. Por tener esta característica construcción, la población con las dobles murallas y el castillo Vizcondal supuso un lugar de acogida de la población Catara de la zona, dándoles refugio ante el acoso de la cruzada albigense encabezada por Simón de Montfort, que viendo lo inexpugnable de la plaza opto por el asedio en vez del asalto, para lo cual construyo cuatro catapultas, tres apuntando directamente al castillo y a la cancela, único acceso posible a la población, y la cuarta al pozo y cisterna donde se nutrian de agua los habitantes, con lo cual en poco tiempo logro el objetivo y el vizconde tubo que negociar la rendición para salvar la vida propia y la de los vasallos, aunque los 140 hombres y mujeres verdaderos creyentes que se negaron a renegar de su fe, fueron quemados vivos, siendo esta una de tantas ocasiones en las que utilizaron estos “piadosos” métodos para terminar con esta “demoniaca” herejía, siendo la última unas tres décadas más tarde en Montsegur. El pueblo en si es pequeño pero muy bien conservado, el acceso solo permitido en coche a los residentes, lo cual es lógico por lo angosto de las calles empedradas, por la misma razón muy agradable de “leer” andando entre sus casas de piedra, sus pequeños jardines, tomarse un vino de la zona, famoso, por cierto, en alguna de sus terrazas con preciosas vistas. Es digna de mención la reconstrucción de la cuarta catapulta, “La Malvoisine”, la mal vecina, como la llamaron por lo visto, que nos acerca un poco al contesto de la época, haciéndonos comprender como se las gastaba este personal. El artefacto era una maquina de guerra que necesitaba del concurso de 100 hombres con 10 caballos para lanzar proyectiles de 150kg a unos 200 metros con una frecuencia de tiro de media hora por proyectil, para hacerse una idea uno del empaque de la empresa, y todo para masacrar a una pobre gente que ni siquiera se defendían en la mayoría de los casos porque sus creencias no se lo permitían, ¡cuanto dolor en nombre dios! a lo largo de toda nuestra historia como “seres humanos”.

En fin, como habíamos madrugado bastante, y la visita la habíamos terminado a buena hora, decidimos emprender viaje de regreso para hacerlo escalonadamente y no meternos entre pecho y espalda los mas de 800km que nos separaban de casa. Por lo tanto, nos planteamos retornar a España por Andorra, y así ver un poco de nieve, porque hasta el momento poca cosa la verdad. Comimos en un área de descanso de la A 61, entre Carcasona y Toulouse, espectacular como todas las que hemos encontrado en esta vía que recorre de costa a costa, “paralela” a los pirineos atravesando el país. Todas en general están muy bien acondicionadas, bastante limpias, muy agradables por lo verdes y amplias que suelen ser, esta en particular inmensa, con una zona de bosquecito para desfogar a los perretes muy chula. Con buena hora todavía volvimos a la carretera. Nuestro navegador nos mando por Foix hacia Andorra, y al llegar a las inmediaciones de la población, desvío obligatorio por el casco urbano, la circunvalación estaba cortada y la razón eran los “chalecos amarillos”. Bueno nos armamos de paciencia y poco a poco fuimos retomando la fluidez y por lo tanto buen ritmo de viaje. Pero aquí no acabaron los problemas, ingenuos de nosotros, no caímos en que Andorra en estas fechas de finde año, ERA UNA LOCURA!!! Por lo tanto, para no aburrir con detalles logramos encontrar un aparcamiento para dormir en un centro comercial a la salida de Andorra dirección La Seu sobre las 10h de la noche, todo lo demás fue miles de coches, gentes, luces, ruidos, aglomeraciones. Moraleja, no volveremos a pasar por allí en estas fechas a no ser que sea nuestro destino con algún fin concreto, por alguna extraña razón. Y como nosotros un buen numero de autos que les había pasado parecido, en fin, mal de muchos… Distancia recorrida 233 km.

 

Vuelta a casa

 

31 diciembre, madrugada fría con una helada potente, una vez mas sin problemas de frio dentro de nuestra “casita” estábamos locos por salir de Andorra por la mala experiencia vivida la noche anterior, así que llenamos el deposito de gasoil a buen precio por cierto y rumbo a la península. Aunque en un principio el plan era llegar a Calatayud y dormir allí para visitar el monasterio de piedra antes de llegar a casa, nos lo volvimos a pensar, y la decisión final fue adelantar unas horas la llegada y cenar con la familia, esto nos proporcionaría un retorno mas holgado, puesto que el día dos retomábamos nuestras obligaciones y claro tampoco había que forzar mucho. Así lo hicimos, y creo que fue una buena decisión, pero según nos acercábamos a casa, ya estábamos maquinando la siguiente escapada. Ultima etapa, al final con un poco de panzada, 701 km, pero sarna con gusto no pica…repetiremos.

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