Tres días por Álava en autocaravana

Aprovechamos que íbamos en esta ocasión mi marido y yo solos para probar la Sunlight T58 de E-vans. Esta autocaravana es ideal para una pareja. Es muy compacta, con todo a mano y muy cómoda para viajar.

Salimos el jueves por la noche y nos dirigimos hacia Sobrón, un pueblecito de Álava famoso por la presa sobre el río Ebro. La verdad es que el lugar es precioso y es ideal para ir con niños en verano. Tienen una escuela de aventura, tirolinas, hacen escalada y actividades acuáticas y la piscina tiene una pinta estupenda. Se puede dormir en un parking grande que hay en Sobrón alto, a la orilla del rio, algo elevado.

Nosotros estuvimos haciendo una vía ferrata, aprovechando que íbamos solos. Discurre por una cresta a no demasiada altura y la primera parte se puede hacer con niños. Tiene tres tramos que van aumentando de dificultad a medida que avanza la ferrata.

Via Ferrata

Ese mismo día por la tarde nos dirigimos hacia Orduña, haciendo una parada en el nacedero del Nervión. Dormimos en el parking que hay a la entrada del parque y por la mañana nos dimos un paseo hasta la cascada. Estaba espectacular con tanta agua.

Parking autocaravana

Y por la tarde nos bajamos hasta Orduña. Es un pequeño pueblo de Vizcaya que según he leído es el único enclave de esta provincia con el título de ciudad. En la plaza del pueblo hay un hotel balneario que aprovechamos para relajarnos un rato. Un edificio precioso que cierra la plaza por uno de sus lados. Os recomiendo también el menú degustación en el restaurante del hotel.

Esa última noche de nuestro fin de semana dormimos en Salinas de Añana. Volvimos de nuevo por el puerto de Orduña y a la altura de Espejo nos desviamos hasta este curioso enclave. En este pueblo hay unas salinas de interior, un paisaje peculiar que merece la pena visitar.

Os recomiendo la visita guiada a las salinas y que no os vayáis de allí sin comprar según algunos, la mejor sal del mundo. También el pueblo merece la pena, ya que tiene muchas callejuelas con encanto por las que merece la pena pasear.

Para finalizar el viaje nos fuimos a comer a Escota, al restaurante La Era. Este caserío ha sido remodelado por su dueña y convertido en un precioso restaurante en el que además de alegrarse uno la vista con la decoración, se puede degustar gastronomía típica de la zona.

Después de comer y disfrutar de una agradable tertulia nos pusimos en carretera de vuelta con la sensación de haber estirado el fin de semana hasta el límite y de haberlo disfrutado a tope.

No nos cansamos de viajar en autocaravana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *